Home / La Filosofía de Tober / Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear

Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear

(Extracto del libro: Si un Perro fuera tu Maestro… 12 lecciones de Vida que deja un Perro antes de partir

Para mí el mejor momento del día es cuando se me presenta la oportunidad de salir de casa y tomar un paseo. No lo hago la mayoría de las veces con la libertad que quisiera pues tengo que aguantar la correa y el ritmo que mis amos quieren darle a la aventura, sin embargo cada momento es un éxtasis incomparable. Sentir la brisa del viento acariciando mi cuerpo desde la punta del hocico hasta el extremo de la cola, la hierba húmeda debajo de mis patas, el calor del día abrazando mi cuerpo o la frescura de la noche, y el aire, libre y completo, como no podré sentirlo nunca entre cuatro paredes, ¿puede haber algo más cautivante?

Sin embargo veo la cara de mis amos y no encuentro las mismas emociones. Sé que ellos disfrutan saliendo conmigo y accediendo a mis deseos, pero no veo alguna evidencia que esto signifique para ellos lo que significa para mí. Creo que simplemente no conocen este sentimiento, o no se permiten conocerlo.

Me parece que en éste punto de mi vida, habiendo convivido con ellos tanto tiempo, ya conozco el motivo que provoca éste comportamiento. Quise muchas veces llegar a una conclusión diferente porque ésta no deja de ser muy triste, pero para mayor pena no he hallado otra respuesta.

¡Los seres humanos sufren mucho! La vida que ellos mismos han construido está plagada de sobresaltos, penas, esfuerzo y sacrificio. No es una cosa sencilla pasarla como ellos deben hacerlo, existen una infinidad de cosas por la que deben estar alertas a cada momento, tienen que cuidar de muchos aspectos; esto los obliga a estar siempre en estado de apronte y al acecho. El momento que descuidan algo muchas cosas se les complican y sufren. Vaya uno a saber porque decidieron construir éste tipo de vida, pero así lo hicieron, y son ahora víctimas de su propia creación. ¿Libres?, no lo son en absoluto, pero curiosamente son dueños de sus propias cadenas y es probable que esto los haga sentir aun peor. No veo que nadie los obligue a tener el tipo de vida que tienen y sin embargo la aceptan como irremediable e incluso se obligan a pensar, en algún momento, que son felices en estos espacios claustrofóbicos de existencia que han creado.

Para caminar apropiadamente por éste tipo de vida, ellos han desarrollado un complejo sistema de protección y defensa contra las eventualidades que puedan acontecerles. Si no hacen esto, las cosas que les suceden se los llevan por delante. Este sistema de protección se basa en un mecanismo muy sencillo: ellos se hacen fuertes. Están orgullosos de sentirse y de presentarse ante los demás como personas fuertes, ése es requisito fundamental, dicen, para enfrentar los avatares que presenta la vida. Cuando alguna persona sufre un contratiempo, quienes están más cerca y lo quieren más se alegran de recodarle que “es fuerte” y que podrá enfrentar apropiadamente la adversidad. Buscan hacerse más fuertes, sentirse fuertes. La fortaleza es para ellos una condición de la calidad de vida que puedan alcanzar. Y no es solamente el tipo de fortaleza física que yo conozco en mi especie, es principalmente fortaleza emocional. No tienen el mismo temor de sentirse físicamente dañados como el de sentirse emocionalmente afectados. Honestamente no vi muchas veces personas sufriendo por factores físicos, pero los veo todos los días sufriendo desde el alma, allá donde todas las emociones buscan refugio.

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *