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Como entender la Frustración en los Emprendimientos y en la Vida

La Frustración es una de las causas más importantes de Fracaso en los emprendimientos, en el trabajo, en los negocios y por supuesto en la vida personal.

Se habla mucho de Perseverancia, Paciencia, Optimismo, Confianza, etc., y no se repara en este sutil adversario que se interpone en el camino de las personas que deciden precisamente HACER ALGO lo mejor posible.

Porque lo curioso, y lo que mayor pesar causa, es que la Frustración no acomete en la inactividad, más bien se presenta cuando existe deseo, empeño y dedicación en una labor. Por ello no necesariamente forma parte del conjunto habitual de energías negativas que paralizan, impiden la acción o socavan la confianza y el valor de los individuos. La Frustración es un compañero de marcha, presencia cercana en el trayecto que se ha decidido emprender, “centinela oscuro” de las energías positivas.

La Frustración se manifiesta cuando las cosas no funcionan cómo y  cuándo uno las quiere. Estos son sus dos elementos calificativos, el Cómo y el Cuándo. Al empeñarse dedicación y esfuerzo en hacer algo y obtener resultados que no se quieren, se presenta la Frustración; igualmente al hacerlo y no obtener lo esperado en el tiempo previsto. El común denominador en esto es que precisamente existe Acción, actividad, trabajo.

Se habla mucho de “personas frustradas”, pero esto no necesariamente aplica en lo que significa la Frustración, o en todo caso hace referencia a personas que ya no están haciendo algo de importancia y no tienen deseo de hacerlo más porque han sido doblegadas por la Frustración en sucesos anteriores. Al margen de estos extremos, la Frustración es siempre una compañera de la Acción.

Otra particularidad importante que tiene la Frustración es que crece como evento a medida que mejor se están haciendo las cosas, cuando más empeño, sacrificio y dedicación se pone en algo. En esos casos alcanza más envergadura. Quién no está haciendo básicamente nada de importancia o algo que no es particularmente sensible no sufre los efectos de ésta en la misma proporción. Esto es lo verdaderamente “frustrante de la Frustración”: es algo que llega cuando están más encendidas las energías propositivas. Y es tan doloroso el efecto que produce que muchas personas no emprendan nunca y así evitan sus efectos.

Solo existe una manera efectiva de enfrentar la Frustración: convertirla en un Aliado y una buena compañera de viaje.

Dado que finalmente no podrá evitarse que ella acompañe las tareas y las buenas intenciones, se debe conseguir que lo haga como un factor positivo. Así se trata a los adversarios que tienen mucho poder y no pueden ser enfrentados en condiciones similares de fuerza.

¿Cómo se convierte la Frustración en un Aliado?

Se lo consigue cuando los “mensajes” que emite son tomados en cuenta.

Estos mensajes son claros y concretos: situaciones que no salen como se esperaba y expectativas de tiempo que no se cumplen. En ambos casos existen explicaciones que deben entenderse.

¿Por qué las cosas no salen COMO uno las quiere?

  1. No se están haciendo de la forma apropiada.
  2. Las expectativas están equivocadas en función de la capacidad de los medios y recursos disponibles.

Siempre existe la posibilidad que las cosas NO se estén haciendo de la mejor forma. Esto no solo es normal, es ante todo completamente natural, y es importante precisar con claridad esta diferencia porque la confusión es causa de drama entre las personas. Lo “normal” es casi un referente matemático, es una alusión a hechos que se repiten tan frecuentemente que por ello mismo establecen una “norma”, un “patrón”. Las cosas “normales” son eventos que se producen con frecuencia y por eso constituyen hechos. No quiere decir, necesariamente, que lo normal sea lo correcto o aquello “que debiera suceder”, es solamente una estadística que debe tomarse en cuenta por su poder factual. Lo “natural”, en cambio, es algo que está gobernado por disposiciones mayores: relaciones causales, ordenamientos físicos, determinaciones del Ser de las cosas y de las situaciones. La Ley de la Gravedad es un hecho natural, la salida del sol luego de ciertas horas de oscuridad es un hecho natural.

El “no hacer siempre las cosas de la manera apropiada” es algo absolutamente natural, y por lo mismo no puede estar sujeto a un juicio negativo trascendente. Es decir, el juicio negativo puede existir, porque finalmente a nadie tiene porque agradarle (por mucho que sea “natural”) que las cosas no se hagan como se deben, pero si este juicio se vuelve “trascendente” o define fatalmente lo que se hizo y lo que se podrá hacer, consigue la parálisis o la reversión de los actos.

La Frustración se convierte en un Aliado cuando como producto de su aparición se corrige el rumbo de las cosas que no se están haciendo bien. Y es un enemigo como pocos cuando consigue que ellas se paralicen o no se retomen. La Frustración se convierte en un buen compañero de viaje cuando sus “mensajes” son interpretados como consejos que deben atenderse. En éste sentido ayuda a evitar el sobredimensionamiento del ego, ése que muchas veces calcula que no puede equivocarse nunca o que tiene las respuestas correctas para todo.

Por otra parte es posible que todo se esté haciendo esencialmente bien y las cosas no salgan como se espera. En este caso el error puede estar determinado por expectativas equivocadas, objetivos mal dimensionados, propósitos incoherentes con las capacidades existentes. El hombre de acción, el hombre propositivo, propende a ser una persona muy optimista, confiada, amante de los desafíos y los retos. Todas estas son cualidades de la Acción y en ellas mismas llevan la posibilidad del error con respecto a sus alcances. Si todo se está haciendo esencialmente bien y la Frustración surge, es bueno evaluar los objetivos y corregirlos.

¿Por qué las cosas no salen CUANDO uno las quiere?

Para llegar a lo sustantivo en este punto, dejemos rápidamente de lado el vínculo que tiene con lo anterior, porque evidentemente, si las cosas no se están haciendo apropiadamente o los objetivos no tienen la calidad necesaria, también se estará extendiendo el tiempo. Sin embargo el asunto del CUANDO tiene una dimensión mucho mayor, aunque su explicación es conmovedoramente simple:

Las personas NO son dueñas del tiempo.

Es así de sencillo. Uno puede ser dueño (o intentar serlo), de sus actos, sus talentos, sus planes y objetivos, pero el Tiempo es ajeno. El Tiempo no reconoce patrones, sigue su propio e inexorable ritmo sin la interferencia de nadie. Quién diga que “maneja su tiempo” a lo sumo posee la habilidad de maniobrar las velas de acuerdo a como sopla el viento, pero no tiene la mínima capacidad de disponer el comportamiento de éste.

Con respecto al cumplimiento de cronogramas y eventos asociados al tiempo, el hombre es sólo un aprendiz de brujo que se esmera en predicciones y pronósticos. Nada más. Puede determinar que un partido de fútbol dure 90 minutos pero no podrá establecer nunca en qué momento exacto se producirá algún evento importante. Mientras más estudie el juego mejor lo entenderá y más preciso será en sus predicciones, acertará muchas veces y otras tantas se equivocará, y eso es todo lo que podrá hacer. Que luego se frustre por la inexactitud de sus proyecciones sería un error absurdo.

El tema del tiempo tiene un sentido filosófico profundo, por eso, a diferencia de los errores que pueden corregirse en las acciones que se están haciendo y aprovechar de ésa forma los “mensajes” que emite, la Frustración no amerita siquiera considerarse cuando se trata del tiempo. Nadie debiera frustrarse por aspectos vinculados a CUANDO se cumplan “exactamente” las expectativas. Quién se echa a la mar y gobierna su nave sujeta a la energía de los vientos puede hacer todo menos producir ésa energía a discreción. Quién siembra el campo no puede frustrarse conscientemente cuando no llega la lluvia primera o la postrera.

En lo referente al COMO, la Frustración puede ser un gran aliado, en lo referente al CUANDO es una compañera de viaje.

Con respecto al COMO, la Frustración extrae del hombre de Acción todos sus talentos, sus habilidades, su persistencia. No todos tienen esto en medidas virtuosas, por eso a muchos la Frustración los termina venciendo, pero aún estos vencidos tienen un mérito final: el de haber emprendido la marcha, el de haber decidido actuar.

Con respecto al CUANDO, la Frustración extrae del hombre de Acción carácter. Capacidad de dominio propio, fe, paciencia, tolerancia para consigo mismo y los demás. Y por sobre todo le extrae desde lo más profundo de su Ser, Humildad. Porque no existe hombre de acción que llegue a ser Grande, si no es humilde desde el núcleo de cada uno de sus huesos. La Frustración, para quienes vencen la prueba, es probablemente la mejor maestra para enseñarle al hombre a ser humilde, a entender el grandioso tamaño de las cosas que no controla, el imponente Poder de las eventualidades, finalmente su insignificante tamaño y vulnerabilidad. El hombre humilde, como todos los demás, no escapa a la Frustración, únicamente la sienta a su lado, como compañera ineludible de un viaje que ha decidido hacer, la mira de frente, le sostiene la mirada y así se da cuenta que ella misma tiene un tamaño pequeño en relación a la magnificencia de la Vida y del Universo que la sostiene. Luego levanta los ojos al cielo y da Gracias, porque finalmente puede Ser y puede Estar a pesar que las cosas no le sean propicias en coyuntura.

Porque la Frustración en última instancia puede entenderse como una bendición de doble medida: visita a quienes están haciendo algo y a quienes están vivos. Y ambas son cosas para Celebrar desde el fondo del alma.

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