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Estrategia: la necesidad de SER FLEXIBLE

Dicen que todos los planes constituyen simplemente la base para un cambio. Cuánto de esto entenderá la Estrategia si es precisamente el instrumento utilizado para lidiar con el cambio y producirlo.

Ver el detalle de este tema en el Libro: “El STRATEGOS y 23 Principios Estratégicos para la Lucha en el Mercado

Entre todas las técnicas o mecánicas de gobierno no hay una sola que por esencia conceptual sea más flexible que la Estrategia. De su convivencia con el Conflicto la Estrategia emerge por encima de ideologías, doctrinas y filosofías, como esencia pura de pragmatismo y eclecticismo. La propia estructura del Conflicto es una lección de metamorfosis.

La Flexibilidad mental parte de considerar que todo es posible.

El STRATEGOS debe desarrollar sus procesos mentales bajo la premisa que existe una solución posible para cada circunstancia probable, ¡que existen en realidad muchas soluciones posibles para una circunstancia probable!

Esta “elasticidad” en el pensamiento permite que las acciones se adapten a la realidad más fácilmente, dado que cada respuesta tiene la posibilidad de fundamentarse entre un conjunto de respuestas probables.

La Flexibilidad en la Estrategia es una cuestión de actitud del STRATEGOS, dado que en Él se gesta la orientación estratégica y por medio de Él se administra su curso.

No existen planteamientos dirigidos a definir qué es o cómo se logra desarrollar una Estrategia Flexible, porque éste es un estado que debe alcanzar la acción estratégica en todo momento; por ello el fenómeno se entiende y se explica sólo a partir del proceso mental que pueda aplicar el STRATEGOS.

Es cierto que la profesión de los individuos, en tanto que está profundamente arraigada en sus esquemas mentales, les proporciona una visión del mundo matizada por el conocimiento especializado, pero en la mayoría de los casos esto termina allí donde se identifican con claridad las fronteras del interés colectivo o el entendimiento social de las cosas.

Para el STRATEGOS el asunto no puede ser diferente. Su profesión, su oficio, le demanda Flexibilidad mental más allá del predominio ideológico, en respeto estricto a la lógica estratégica y a los principios que la gobiernan. De allí para adelante constituye una obligación social del STRATEGOS sujetarse a los intereses del bien común y un derecho personal profesar valores o creencias que le permitan interpretar el mundo en el que vive.

Cuando Maquiavelo afirma que “el fin justifica los medios” está proporcionando una orientación estratégica de importante valor. La tarea de contextualizar el concepto le corresponde al individuo como tal y no tiene por qué afectar su valor como “conocimiento profesional”.

En el mundo de la Estrategia la pelea por conseguir que el STRATEGOS tenga ésa flexibilidad mental se inscribe en una realidad opuesta a la que genera el conflicto intelectual.

Es difícil conseguir que el STRATEGOS se despoje de ideologías o “pensamientos enlatados” (como les gusta decir a algunos psicólogos), el momento de encarar el planteamiento y el desarrollo estratégico. Muchos individuos que reúnen todas las habilidades y las aptitudes que le son demandadas al STRATEGOS fracasan por causa de esto. De Hitler decían que era un mejor STRATEGOS de lo que sus generales creían y era peor hombre de estado de lo que él mismo creía, pero en todo caso careció de la necesaria flexibilidad mental para enfrentar las necesidades estratégicas que se le planteaban. Pesó mucho la ideología sobre la necesaria flexibilidad mental.

En el extremo opuesto se encuentra el caso de George S. Patton, el general americano, de quien pocas veces se pudo conocer su visión e interpretación de las realidades humanas y el mundo que lo rodeaba, pero que demostró de manera superlativa su flexibilidad mental para la Estrategia y la eficacia que esto representa.

Este es otro motivo que justifica la subordinación del STRATEGOS al Soberano, porque el primero debe restringir su visión de las cosas a la ejecución profesional de la Estrategia en tanto que el segundo inserta el sentido político que soporta la acción. Así se consigue, al menos parcialmente, que la práctica profesional de la Estrategia se separe del condicionamiento ideológico.

De la necesidad invalorable de ser Flexible, Sun Tzu escribe: “Las leyes que rigen las operaciones militares son como el agua. Esta tiende a fluir desde las alturas a las tierras bajas. La ley de las operaciones eficaces consiste en evitar la fuerza del enemigo y en atacar su debilidad. El agua cambia de curso de acuerdo con los contornos de la tierra. El soldado elabora su victoria de acuerdo con la situación del enemigo”.

Los materiales y las estructuras más sólidas que existen en el universo son flexibles, no son rígidas. La flexibilidad otorga una garantía de resistencia bastante superior a la rigidez.

Extracto del libro: “El STRATEGOS y 23 Principios Estratégicos para la lucha en el Mercado. Aclaraciones indispensables de los conceptos de Estrategia, Negocio y Competencia”.

Twitter: @NavaCondarco

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