Home / Apoyo a los Emprendedores / No tengo Empleo, ¿qué hago?

No tengo Empleo, ¿qué hago?

Dice una frase: “Si no consigues un Empleo, ponte a trabajar”.

Extracto del libro: “9 Realidades sobre el Empleo que todo Emprendedor debe conocer

Si se evita interpretar la frase desde su lado irónico, se puede encontrar en ella una afirmación de notable riqueza:

1.- Es un error pensar que Empleo y Trabajo son sinónimos. Aunque debiera ser fácil entender la diferencia, muchas personas no tienen la capacidad de establecerla.

2.- Resulta muy lógico suponer que si no se consigue un Empleo debe hacerse “algo” más que el solo hecho de insistir en ésa tarea.

3.- Si el Empleo es solo “un tipo” de trabajo, luego deben existir otros que no vale la pena ignorar, mucho menos si la búsqueda de un Empleo se torna dificultosa.

4.- La afirmación obliga a pensar en algo bastante elemental: ¿no existe nada más en esta Vida que pueda hacerse aparte de conseguir y tomar un Empleo?  ¿Se ha llegado a este mundo para ser un empleado y nada más? ¿Es razonable suponer que sin un Empleo no existe posibilidad de habitar decentemente el planeta?

Las conclusiones son obvias, todos pueden coincidir en ellas si aplican un mínimo de racionalidad.

El Empleo no lo es todo en la Vida, por supuesto, y no constituye en forma alguna, la medida exclusiva del valor o capacidad del hombre para producir y ser alguien de provecho para los suyos y la comunidad.

El hecho que muchas veces se perciban las cosas diferentes no tiene fundamento racional, es más bien producto de la influencia psicológica que provoca el Empleo y todo lo relacionado a él, especialmente ése programa mental que se desarrolla en las personas desde que son pequeños: estudios convencionales, carrera profesional (en un empleo), seguridad económica (en un empleo), garantía de sustento en la vejez (gracias a 40 años de empleo), etc.

Curiosamente, casi todos son conscientes que la mayoría de las personas que alcanzan mejor calidad de vida, libertad, satisfacción y equilibrio emocional, son aquellas que NO desarrollan su vida alrededor de un Empleo. Se sabe esto, se reconoce, pero se prefiere ignorarlo.

Existe una palabra que resume el motivo: Miedo.

El fenómeno de asociar el Empleo a toda forma segura y responsable de vivir, no tiene fundamento en la capacidad de las personas, su bagaje intelectual, su origen económico-social o su capacidad financiera. Ésa asociación se remite al Miedo de construir una vida fuera de los márgenes tradicionales del Empleo. Miedo a reconocer que las cosas más valiosas de la Vida se encuentran precisamente fuera de ése pequeño espacio y su sentido falso de seguridad.

Quien entiende, interpreta y proyecta la Vida exclusivamente desde un Empleo es como el ave que le canta a la Vida desde la estrechez de su jaula.

Sacando el Miedo fuera de esta ecuación podrían medirse mejor las siguientes reflexiones:

1.- ¿Es posible que cualquier persona o profesional DECIDA tener en su Vida únicamente aquel Empleo que le retribuya económica y personalmente el Valor que calcula poseer?

¿Es posible que tome la firme DECISION de no aceptar ni permanecer nunca en un Empleo que no lo satisface integralmente?

¿Quién le impide que esto sea así?, ¿no es acaso uno mismo el que se pone estas limitaciones? Porque si finalmente el Empleo es UNA de las opciones que se tiene para perfeccionar el trabajo y la capacidad de producción, entonces el UNICO Empleo que vale la pena es aquel que “paga” por las expectativas de Valor y Bienestar que se tiene.

¿Es razonable mantener un Empleo “no satisfactorio” bajo el argumento “frágil y sospechoso de la necesidad”?

2.- ¿Qué quieren decir exactamente ésas afirmaciones de “mantengo este Empleo por necesidad o porque no me queda otra opción”?

¿A qué necesidad se hace referencia?, ¿a la necesidad de comer y mantener gastos básicos?, ¿o a la necesidad de sostener “cierto” nivel de Vida que dicho ingreso en particular ha permitido alcanzar?

Mucha gente cree que sin “ése Empleo” puede quedarse sin comer y durmiendo bajo un árbol. Y lo cierto es que ése extremo pocas veces responde a probabilidades estadísticas (y al mencionar las probabilidades no se lo excluye como posible). En realidad la falta de “esos” ingresos priva circunstancialmente de cosas que artificialmente se asocian a cierta calidad de vida. Y por ése autoengaño se pierde la perspectiva de lo que en realidad representa la CALIDAD de las cosas en la Vida, puesto que NADIE que posea un Empleo insatisfactorio, uno al que acuda con pesar cada mañana, donde no se siente apreciado y no perciba profunda y genuina realización personal, posee una Vida de Calidad. ¡En absoluto!

La persona que no posee el Empleo que calza perfectamente con sus expectativas de Valor, en realidad sólo contribuye a la Calidad de Vida de quién lo está empleando.

3.- ¡Ojo! El Empleo que vale la pena poseer debe tener una asociación integral a las expectativas que se posean y no puede medirse exclusivamente por el “nivel salarial”, dado que puede ser mucho mayor el drama de quién percibe un salario muy alto pero esencialmente nada más.

Los empleados que tienen salarios más altos y mayores prestaciones suelen ser también aquellos a los que más se exige y quienes mayores cosas de Calidad sacrifican en su vida. No son pocos los que tienen que renunciar a sí mismos a cambio del “importante” salario que perciben, y deben hacer del Empleo la prioridad de su vida, porque solo así existe garantía que esos ingresos permanezcan inalterables o eventualmente sean mayores.

El Empleo tiene una Regla de Oro que siempre se cumple: lo único seguro de un Empleo es que un día terminará. Y esa Regla castiga con mayor rigor a dos tipos de empleados: a los que más ganan y a los que más tiempo han permanecido empleados.

Si bien las generalizaciones no sirven, no son pocos los empleados que han tenido una “carrera laboral muy bien pagada, estable y larga” y quienes mayores problemas y fracasos tienen en la Vida cuando la Regla de Oro se cumple.

Esto es lógico. Son justamente ésos empleos los más “castrantes”, los que más privan de la posibilidad de construir habilidades, destrezas y experiencias varias. A este tipo de empleados les sucede lo que a la mascota de la casa cuando sale a la calle y se hace atropellar con el primer automóvil: se desarrollan en un ambiente que les priva de la capacidad de desenvolverse fuera de él.

4.- ¿Qué obliga a que el profesional consciente de su Valor solicite o acepte un Salario como compensación de su desempeño laboral?

¿Por qué no una remuneración vinculada a su productividad o los resultados de su trabajo en lugar de una asociada al uso de su tiempo? Muchos empleadores pueden ver positivamente esto. El peor negocio para un Profesional es intercambiar Tiempo por Dinero, debe transarse siempre Dinero por Resultados, Dinero por Productividad, Dinero por Metas Alcanzadas. La remuneración fija favorece siempre al empleador, y de igual forma aquella que se disfraza de compensación variable basada en una “plataforma fija”.

El Empleo de Calidad y el Profesional de Valor se fundamentan en el 100% de remuneración sobre productividad o resultados. De ésa forma nadie vende o compra el tiempo de nadie, más bien su talento y capacidad. El Tiempo es el activo más valioso que se tiene, el único que no tiene precio ni se recupera una vez perdido. Pocas cosas existen que se acerquen más a lo absurdo que “vender o arrendar” el tiempo de vida que uno tiene. El profesional consciente de esto prefiere entregar su tiempo por una remuneración igual a 0 hasta que se aprecie el valor de su trabajo y se active el pago justo por los resultados que alcanza.

No es el Empleo el que otorga “seguridad”, es el trabajo que se hace, la productividad, la capacidad de producción. El profesional que alcanza resultados no es fácilmente ignorado o considerado prescindible, y si eventualmente lo es, ¡pena por el empleador!, porque ése profesional está siendo esperado con ansiedad en otras plazas.

5.- Todo Profesional de Valor es un Negocio en sí mismo y tiene que manejarse como una Empresa. Produce y Vende algo que tiene valor.

Si ningún Empleo cubre las expectativas de valor que tiene el producto, entonces tienen que buscarse otros clientes. Si es el producto el que está fallando entonces debe ser corregido. Punto.

El Profesional puede vender el producto que representa sin que medie para ello un Empleo. Y lo puede vender a las mismas personas o empresas que buscan el servicio en el formato de Empleo. Es más, puede vender el producto que representa a más de un “cliente” en particular, y con ello maximizar su negocio mejor que en un solo Empleo.

Estos son los Profesionales Independientes. Y son muy apreciados en las organizaciones. Son muchas veces, más cotizados que los empleados del mismo perfil porque tienen más versatilidad y menos costo transaccional para el demandante. No son necesariamente los empleadores quienes eluden esta opción, son los profesionales que privilegian los estrechos beneficios del Empleo tradicional.

6.- Si existe la idea apropiada y la disposición, el Profesional de Valor debe considerar el Emprendimiento como una opción para realizarse.

Si a la idea se le puede sumar el capital que se precisa, perfecto, si no existe capital ¡no hay problema! El dinero es un bien “fungible” y su disposición en el mercado es amplia. Y esto no es solo una frase elaborada: siempre existe más dinero que aquel que puede utilizarse. Hay más personas que tienen dinero y no saben qué hacer con él (y por lo tanto están haciendo un mal negocio), que gente que tiene una idea o proyecto y precisa capital para llevarlo a la práctica.

Si las economías del mundo se manejaran en función de que la gente que tiene dinero sea, a la vez, quien genera todas las ideas y proyectos para usarlo, no existiría ninguna dinámica. El dinero abreva en un manantial y las ideas, los proyectos y el trabajo abrevan en otros. De esos manantiales emergen cauces que se encuentran en el trayecto. No siempre el dinero genera visión, pero la visión aguda e inteligente genera siempre dinero. Los sueños no son privativos de gente que tiene capital, todo lo contrario. Es el capital el que espera que lleguen los sueños, las visiones, las ideas y los proyectos.

Se puede argumentar que esto es poesía, sin embargo es la Historia quien respalda estas afirmaciones, puesto que está esculpida por sueños, ideas y proyectos. A ellos corresponde el testimonio, no al dinero.

Ahora bien, el Profesional debe tener habilidad para encontrar fuentes de capital para sus inquietudes, pero este no es un trabajo que necesariamente tenga la misma dificultad de una vida entera en un Empleo insatisfactorio.

7.- Si el Profesional de Valor no tiene las “aptitudes emocionales”, la disposición de ser Independiente o la capacidad de Emprender individualmente, siempre puede encontrar otros profesionales que se encuentren en ése camino, y puede plegarse a ellos aportando lo que sabe o lo que tiene.

El mundo está lleno de personas que ya están haciendo alguna senda. Encontrarlas tampoco representa una dificultad insalvable, buscarlas sin el ánimo de encontrar un Empleo, finalmente conduce a ellas. En ésos equipos se conciben, muchas veces, las pautas que determinan los oficios y las empresas del futuro.

8.- El Profesional de Valor puede vender Ideas, Proyectos, Conocimientos.

Puede enseñar, puede formar. Todas estas son variantes que toman proporción si se fundamentan en el desarrollo de habilidades o destrezas particulares. TODAS las personas en este mundo tienen alguna habilidad o destreza que las distingue de las demás, TODAS. Sobre ellas puede desarrollarse el Negocio personal y su valor económico puede adquirir grandes dimensiones, puesto que todo aquello que se hace con satisfacción y contento destaca más temprano que tarde y adquiere, por supuesto, mucho valor.

En la estrechez e incomodidad de éstas líneas nunca se podrá ser preciso respecto al universo de posibilidades que la Vida ofrece al hombre que quiere realizar su Valor y encontrar las vetas que le den Calidad a su Existencia, pero sobran para decir sin temor que el Empleo no es el motivo por el que el hombre ha sido puesto sobre este planeta.

Son muchas, muchas las razones por las que no es lo más recomendable tener un Empleo, pero una prevalece sobre todas: el Empleo condiciona la mentalidad respecto a las ilimitadas posibilidades que tiene el hombre y su destino de grandeza. El Empleo “empequeñece” la visión que la gente tiene de sí misma y del universo que la rodea. Si ése fenómeno hubiera hecho presa de todas las personas que han construido la historia, no podríamos estar presentes delante de un ordenador o de un libro, ni nada de lo que hoy nos rodea. La historia siempre la han definido mentes grandes, y todos son potenciales candidatos a ello.

Hoy, en las plataformas sociales suelen leerse cosas como esta: “Dejen de publicar frases, pensamientos, fotos y artículos, publiquen ofertas de trabajo. Yo necesito un Empleo de manera urgente”

¿Qué se puede pensar de esto?, si se les dice a estas personas que en cada cosa que rechazan existe una piedra preciosa que les puede aportar valor, ¿podrán entenderlo?; si se les dice que su actitud los aleja precisamente de aquello que están buscando, ¿serviría de algo? Estas personas no son más que la representación de un fenómeno más grande y complejo.

Para concluir, parece pertinente corregir un poco la frase con la que se abrió este capítulo. Se lo podría hacer de la siguiente manera:

“Si no consigue un Empleo y si no tiene miedo de salir de su “zona de confort”, póngase a trabajar. Una Vida de Calidad lo espera adelante”

Twitter: @NavaCondarco

Suscríbete a mi Boletín y recibe las próximas Publicaciones en tu correo