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La edad ideal para ser Emprendedor

Existen dos verdades incuestionables en el mundo del Emprendimiento: No todas las personas tienen la capacidad para Emprender y No existe una edad ideal para ser Emprendedor.

Para Emprender no se necesitan aptitudes excepcionales, para Emprender se precisan Actitudes extraordinarias. El concepto lo dice todo: actitudes ajenas a lo ordinario, diferentes y poco comunes. Los emprendimientos están relacionados primero con el Carácter, luego con las habilidades y finalmente con el conocimiento.

El cierto que el Emprendedor es alguien que sueña intensamente y trata de vivir sus sueños despierto, es cierto que posee una visión que trasciende fronteras que se imponen otras personas, es correcto que posee habilidad para identificar oportunidades y hacer posibles las cosas improbables, todo esto es cierto y asimismo todo esto lo particulariza, pero NADA de ello determina que finalmente sea un Emprendedor.

Esto es parecido a lo que pasa con las personas a las que les gusta el futbol: una cosa es practicarlo, mirarlo, disfrutarlo o vivirlo intensamente, pero otra diferente es ser un profesional que hace del juego una forma de sustento y vida. El jugador profesional vive de y para ése deporte, se desenvuelve en márgenes exigentes de resultados y desempeño. No le basta solo talento, disposición o conocimientos, debe ajustar cada aspecto de su vida a la profesión. Precisa adoptar una estricta disciplina para guiar cada acto, sacrificar muchas cosas de valor en beneficio de su carrera, requiere capacidad para encajar, procesar y superar la derrota, la adversidad, la crítica impiadosa, el adulo interesado, el olvido intencionado. Debe apretar los dientes para ocultar el dolor mientras todos le exigen a gritos que siga corriendo. Todas estas pruebas solo pueden superarse de una manera: con CARÁCTER.

Es cómoda la participación del resto en la función, bien desde el anonimato de la grada o el placentero calor del cuarto de TV. Es sencillo juzgar, divertido criticar, gracioso compartir los argumentos de la envidia por las cifras que los jugadores destacados manejan en su cuenta bancaria. Todo es finalmente parte del “show”, todos son participantes activos y en última instancia todos hacen que sea posible. Pero la diferencia es clara: unos son jugadores profesionales y el resto aficionados.

Sucede lo mismo en el mundo del Emprendimiento: existen los profesionales, los aficionados y todos los demás. Los primeros deciden hacer del Emprendimiento su VIDA (en mayúsculas), los segundos juegan con la posibilidad, y el resto mira, disfruta, contribuye y se beneficia de la dinámica.

Pocos tienen el CARÁCTER para entrar en las grandes ligas.

Los diccionarios dicen de Carácter más o menos lo siguiente:

“Conjunto de cualidades psíquicas y afectivas que condicionan la conducta de cada individuo”

“Condición, índole, naturaleza de algo o alguien que lo distingue de los demás”

“Firmeza, energía, genio”.

“Señal espiritual que queda en una persona como efecto de un conocimiento o experiencia importante”.

En el mundo del fútbol la edad ES un limitante que el Carácter no puede superar en determinado momento, sin embargo en el mundo del Emprendimiento la edad no limita el Carácter nunca, por el contrario: lo enriquece, lo fortalece y lo lleva al límite.

Ésa definición que determina que el Carácter es una “señal espiritual” que queda en una persona como efecto de su conocimiento y experiencia, es una alusión directa a la riqueza con la que contribuye la edad al desenvolvimiento profesional. El Carácter no se pierde con los años, de ninguna forma. El Carácter cobra solidez con el tiempo y con las pruebas a las que es sometido.

Es cierto que la juventud proporciona energía, pero el Carácter la utiliza y procesa con sabiduría: la aplica y contiene en función de lo que conoce. El nombre del asiento donde reposa el Carácter se llama Paciencia, los brazos de la silla Mansedumbre y el espaldar tiene inscrito en dos grandes caracteres la palabra Fe. Todas estas son cualidades que se desarrollan con el tiempo, eso que los seres humanos llaman Edad.

El deseo de Emprender es una criatura rebelde que se prende del espíritu del hombre como benigna garrapata a lo largo de toda su vida. Muchas veces tarda en manifestarse, pero siempre lo hace, más temprano que tarde. Hay personas que desean Emprender desde que tienen 10 años de vida y no lo consiguen hasta que pasan los 50, para esto también se precisa Carácter, puesto que no es fácil vivir tanto tiempo con una criatura rebelde que patea desde el fondo del espíritu cada minuto y debe ser contenida por un sinfín de consideraciones. Hay personas que efectivamente emprenden desde los 10 años y deben pagar numerosos peajes en el camino, todos relacionados a la falta de experiencia, al ímpetu, a la imprudencia, al sentido de “inmortalidad”, que es signo de toda vida joven. Estas pruebas también demandan Carácter.

Por otra parte no es Emprendedor quien alguna vez entró al ruedo y lo dejó ante la primera desventura. Tampoco aquel que practica buena mayordomía con lo que le ha sido asignado, o lo que ha heredado. Estas tareas demandan otras virtudes, y no por ello son menores, pero el Emprendedor siempre abre senda, transforma las cosas a su paso, crea realidades, esculpe el mundo.

No existe una sola idea, invento o descubrimiento que haya cambiado a la humanidad y no hubiese sido producto de una mente emprendedora.

La siguiente frase parece apropiada para explicar esto: “Los Emprendedores son personas que cambian su futuro, cambian su entorno y hacen que la vida de otras personas sea mejor. Siempre hay un antes y un después del paso de un Emprendedor por este mundo”.

¿Es posible suponer que en el Universo de los emprendimientos la Edad sea una condición insuperable? ¡En absoluto! La edad es solo un matiz, una curiosidad, un adorno del espíritu Emprendedor.

Y si se va más lejos y se pregunta por un modelo de Emprendedor, siempre habría que remitir la referencia hacia los que llevan canas, porque allí los bríos se reúnen con la sabiduría, ésa hermana mayor de la experiencia. Porque nada es más valioso que todo lo visto por los ojos de una persona madura, aquello que ha escuchado en los caminos de la vida, los golpes que ha superado, las personas que ha conocido, las barreras sobre las que ha saltado.

Y si por otro lado se presenta el joven inquieto con la duda de comenzar su vida en el mundo del Emprendimiento o adoptar la actitud conservadora de “ganar experiencia” en un Empleo u otra forma de sustento, salvada la prueba para saber si tiene ésa criatura indómita aferrada al espíritu, el consejo inmediato sería que dé el paso al frente y comience, ¡sin ninguna duda y sin ningún temor! No solo es un privilegio poseer el Carácter para Emprender, es fundamentalmente una bendición.

Parece también una falacia asociar el Emprendimiento (y de allí la edad para Emprender) a la acumulación de dinero. El Emprendimiento no es un sinónimo de fortuna financiera, el Emprendimiento es un sinónimo de Libertad Financiera, que no es lo mismo.

Si en este mundo carente y difícil se da a escoger a la gente entre fortuna financiera o escasez, solo el tonto optará por lo segundo. Sin embargo esta simplificación de la realidad no es correcta. No hay recetas mágicas para la fortuna financiera, y entre ellas obviamente no se encuentra el Emprendimiento. ¡Que Dios bendiga a los millonarios, por supuesto!, especialmente si han conseguido sanamente ésa condición. ¡Y que los guarde!, porque tampoco es fácil la vida en ése sitial, a pesar de todo lo que puedan pensar las mentes simples. Pero debe abandonarse la promesa de millones a quienes aguardan la señal propicia para Emprender. Dirán muchos, con razón, que el Emprendimiento es un camino más corto para alcanzar riqueza financiera, pero esto siempre es una consecuencia y no un objetivo del espíritu emprendedor. No son pocos los Emprendedores que han sacrificado fortunas por cumplir un sueño o han muerto en la estrechez económica tratando de alcanzar una visión. Y lo hicieron por dos razones: porque eran presas de una criatura rebelde que se abrazaba a su espíritu y porque tenían Carácter.

No cualquier persona puede ser Emprendedor, así como no todos llegan a jugar en el futbol profesional, por mucho que les guste y tengan aptitud. ¡Y no hay problema con esto! Hay que ser crítico con aquellos que visualizan un mundo lleno de emprendedores o consideran menos a quienes no lo son. Está bien compartir la inquietud de animar esos espíritus que vibran y esperan una oportunidad, pero el mundo es una paleta llena de colores entrelazados, no es un lienzo monocromático, por mucho que ése único color que se quisiera que exista sea el del Emprendedor.

Y la edad, por supuesto, no existe como condicionante para el Emprendedor, así como no existe como fundamento para vivir, porque el Emprendimiento es precisamente eso: una forma de vivir.

Twitter: @NavaCondarco

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