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Emprendedor: ¡No creas todo lo que te dicen!

Emprendedor, ¡no creas incluso todo lo que tú mismo te dices! El viaje que estás por iniciar o el trayecto que vienes efectuando tiene una sola medida de evaluación: la Experiencia. No hay consejero mayor ni maestro más confiable. Todo emprendimiento navega aguas de visiones y sueños, ¡ésa es su naturaleza!, y en ellas nadie puede ofrecer consejo práctico o colocarse en zapato ajeno.

El Emprendedor, como el científico o el inventor, precisa de lo empírico para validar su oficio. Sin ello todo queda en la buena intención y el supuesto. Hace más de 100 años Theodore Roosevelt expresó en breves líneas el credo que todo Emprendedor debe seguir: “El crédito le corresponde al hombre que está en la arena, cuyo rostro está lleno de polvo, sudor y sangre, que lucha valientemente, que se equivoca y se queda corto una y otra vez. Que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones, y gasta su vida por una causa justa”. No existe otra verdad, o consejo que lleve por mejor camino, todo se determina en la “arena”, todo lo sentencia la Experiencia.

Emprendedor ¡no creas todo lo que te dicen!, ni lo positivo ni lo negativo.

No es cierto que alcanzarás rápidamente tus objetivos por efecto de mágica genialidad o por toneladas de esfuerzo, tampoco es cierto que fracasarás como consecuencia de tomar riesgos que pocos asumen. Nada de esto es cierto, o si quieres verlo de otra forma, todo eso es verdad, pero en el marco estricto de las suposiciones.

Todo Emprendedor construye su propia senda, esto se halla inscrito en el sentido mismo del verbo  Emprender: “empezar a hacer una cosa determinada…” Y si se trata de “empezar algo”, ¿cómo es posible que alguien pueda saber exactamente lo que sucederá? La Experiencia ajena sirve, por supuesto, pero solo como un referente de quienes transitaron sendas similares, ¡nada más! Lo importante es que el Emprendedor sea auto-referente.

El Emprendedor precisa ser escéptico con referencia a todo aquello que no emerja de su concreta experiencia, otra actitud involucra riesgo y puede ser irresponsable. Ahora bien, el hombre escéptico debe ser necesariamente un ser humilde, porque de lo contrario su escepticismo puede convertirse en necedad e ignorancia. Humildad en mantener “una mente abierta a todo pero sin ningún tipo de ataduras”.

Sólo una Mente Abierta coincide con las Oportunidades, y éstas son combustible indispensable para el Emprendimiento.

Y solo una Mente que no está atada a nada tiene la flexibilidad para encontrar soluciones y respuestas para los obstáculos que presente el camino. Y lo más importante: sólo una mente abierta a todo y sin ataduras puede ser buena consejera.

La Soledad del Emprendedor es un rasgo característico de la caminata. Es inevitable. El Emprendedor rinde cuentas a sus propias visiones, expectativas y sueños. Nadie más puede calzar el guante. Por esto depende de su propia consciencia y por esto es indispensable que desarrolle una Conciencia Emprendedora. Sin ésta última, el Emprendedor no debe creer ni lo que se dice a sí mismo, porque fácilmente sucumbe al autoengaño, la obstinación disfrazada de perseverancia o la falta de ecuanimidad revestida de “positivismo”.

¡No es completamente cierto que todo en la vida (y en el emprendimiento) se alcance por una voluntad de hierro, o por buena Actitud! No es así. Estas son consignas que se vende con facilidad cautivando las mentes ingenuas. No es necesariamente cierto que quién no se rinde concluye alcanzado su objetivo. No es así. La Vida es un poco más complicada que eso, y el Emprendimiento también. Es indispensable el trabajo duro, obviamente, pero también el conocimiento y sobre todo la Experiencia. Por esto Emprendedor, ¡no creas todo lo que te dicen! No hay una marmita llena de oro al final del arcoíris, el Emprendimiento es lo mismo que subir una colina y encontrarse con otra al haber alcanzado la cima.

El hecho de escalar es lo que califica el Emprendimiento, no la conquista de la cima.

Y menos valor tienen, por otra parte, ésas advertencias disfrazadas de consejos que pretenden evitarle riesgos al Emprendedor o mantenerlo en “zona segura”. Emprender no es ningún tipo de apuesta irresponsable, es un llamado que algunas personas tienen para crear un futuro ajeno a los moldes establecidos. Existen pocas tareas más nobles que la de Emprender, puesto que con ella se modela el destino de las sociedades y los hombres. Emprendedor ¡no creas todo lo que te dicen! No hay mayores riesgos en Emprender que los que pueden enfrentar un guarda-bosques, un piloto de avión o un médico cirujano. Todo acto productivo responde a un llamado, a una vocación, y luego al conocimiento, la experiencia y el arduo trabajo.

Dos decisiones convierten a una persona en Emprendedor: “lanzarse a la piscina” y “quemar puentes” que lleven hacia atrás luego de ello. De ninguna otra manera arriba la Experiencia. No existen Emprendedores de laboratorio y mucho menos Emprendedores de “medio tiempo”. Así como no existe una mujer “medio embarazada”, no hay Emprendedor por hobby o Emprendedor que ejerza el oficio en “su tiempo libre”. Tanto es así, que en realidad Emprender no es un oficio, es una forma de Vida.

Por lo tanto Emprendedor, si te dicen que éste es un camino que te convertirá en millonario, ¡no lo creas!, el dinero es una consecuencia, no un objetivo. Y si te dicen que éste es un camino que “no te llevará a ninguna parte”, ¡tampoco lo creas! Al Emprender conocerás cumbres de satisfacción personal que pocas cosas pueden proporcionar en la vida.

Alguien dijo, y con mucha razón, que el Éxito es la suma de una gota de inspiración y muchos litros de traspiración. Durante mucho tiempo esta afirmación sirvió para que se haga apología del esfuerzo y del trabajo (traspiración), sin embargo ésa preciosa gota de Inspiración es la que da vida y sentido a todo. El trabajo es un requisito, es el oxígeno que le da vida a la flama, pero ésa chispa que genera el fuego es otra cosa, es un acto de voluntad y de genio. Ésa “gota” mueve todo, ésa “gota” es la que el instinto del Emprendedor crea.

Bien haríamos todos los que estamos cerca de la dinámica del Emprendedor en cambiar el sentido de nuestras voces y hablar un poco menos de riesgo, riqueza, “zona de confort” o la fórmula para alcanzar el “éxito” en 7 semanas, y enfatizar por otra parte, en todo lo relacionado a Inspiración, Motivación y desarrollo de la Conciencia Emprendedora.

Inspiración para hacerle caso al instinto y “saltar a  la arena”.

Motivación para que las fuerzas no mengüen en el camino: “si está claro el porqué, el cómo se manifiesta de una u otra manera”.

Conciencia Emprendedora para COMPRENDER adecuadamente de qué se trata esta historia fascinante del mero hecho de Emprender.

Twitter: @NavaCondarco

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