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¡Que no te abandone la Confianza!

La única Confianza que importa es la que tengas en ti mismo, lo externo es circunstancial. Existirán momentos y situaciones en que otros sumarán Confianza a la tuya y eventualidades en las que nadie la endorsará.

“La Confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito”

Ralph Waldo Emerson

Pasa con la Confianza lo que con otras cosas valiosas en la Vida: nadie está obligada a entregártela y no siempre es posible ganarla a pesar de los méritos que se hagan. Esto es particularmente cierto cuando se enfrenta adversidades, cuando existen condiciones desfavorables o se trata de alcanzar un objetivo importante.

¡Hay momentos que la única seguridad que no te abandona es la que tienes en el interior, la que posees en ti mismo!

Estas son las situaciones más preciosas que existen, pues si las pruebas se superan la experiencia se recuerda para siempre. Ningún hombre es el mismo después de superar circunstancias en las que solo le quedó la Confianza en sí mismo. De ésas pruebas se sale con enorme satisfacción, sano orgullo y amor propio.

¡Que nunca te abandone la Confianza!, ¿quién podrá confiar en ti si tú mismo no lo haces?

Para bien o para mal, para fortuna o infortunio, aquello que debas hacer, hazlo con total Confianza.

Los Resultados importan menos que el respeto que te debes a ti mismo, a tu capacidad, a tu instinto, a la fuerza que te mantiene activo y al deseo que te anima hacia los propósitos que tienes.

Si no alcanzas lo que esperas, luego lo harás. No existe pérdida en la campaña donde se invierte lo mejor que se tiene, si no se gana se aprende, y si se aprende se gana la próxima vez.

Hay quienes dicen que lo único que importa son los Resultados, y que tú no los alcanzas. ¡Vaya cada quién con sus argumentos y justificaciones! Afortunadamente esta Vida proporciona la básica libertad para que todos digan lo que mejor les parece.

Pero lo cierto es que la vida es una carrera que se realiza en mil pistas  e innumerables etapas, entonces, ¿a qué Resultados se refieren?, ¿al obtenido en alguna pista o etapa? ¡Eso no mide nada! La Vida es un trayecto largo y multiforme, no es una competencia de resultados inmediatos.

Por otra parte, tampoco hay NADIE que pueda calificar los Resultados que tienes en la vida o el efecto que ellos tienen en ti. ¡Nadie puede hacerlo! Para quién no vive condicionado por las externalidades los estímulos son neutros y toda calificación emerge del interior.

¡Que nunca te abandone la Confianza! Las personas pueden perder muchas cosas: riqueza, amor, salud, reputación, libertad, pero no pueden perderse a sí mismos.

Nadie te debe o está obligado en algo contigo, por mucho afecto o amor que exista. Si algo da es porque así lo desea, pero nada en calidad de adeudo u obligación. Por lo tanto es absurdo esperar que la Confianza en uno mismo se construya desde el exterior o dependa de los demás.

Nadie mira a través de ti, nadie siente lo que sientes, no pueden pensar como tú piensas, imaginar lo que imaginas o soñar tus sueños, entonces ¿por qué deberían confiar en ti?, ¿y por qué debes esperar tú que eso suceda?

A la Vida llegas solo y de ella te marchas sin compañía de nadie. Asimismo estás en los momentos decisivos y cuando arrecia la adversidad: solo. Puede haber mucha gente a tu alrededor pero todos están incapacitados para vivir tu momento. Por ello es indispensable que la Confianza no te abandone.

Porque eres tu mejor amigo, tu mayor consejero, tu más grande apoyo. Todo acto de los demás se agradece, pero no se espera.

¡Qué nunca te abandone la Confianza!, y no confíes en nadie de la forma en que lo haces contigo. Esto es obvio, pero muchas veces se olvida: ¡nadie puede hacer por ti lo que tú mismo! Confiar en los demás una carga delicada es, por lo menos, una falta de respeto, mucho más si trata de alguien que se quiere. Tú debes hacerte responsable de tus actos y sus consecuencias, especialmente si se trata de algo importante. No se puede cargar en espalda ajena la posibilidad de un hierro o mala fortuna. Confía en la ayuda y el soporte de los demás, pero no confíes el resultado a la responsabilidad de otros.

Hay una razón fundamental por la que saldrás airoso de aquello que debas enfrentar, y es que nadie puede cuidarte o ayudarte como tú mismo. ¡Estás en las mejores manos!

Quien Confía en sí mismo no está solo, va acompañado de energía y seguridad. Ambas son invaluables compañías.

Quien Confía en sí mismo ha tomado todo consejo y apoyo cuando correspondía, con el cuidado que amerita la protección de lo más valioso. Luego las Decisiones las toma solo.

Si las cosas salen bien, a celebrar el éxito. Si las cosas salen mal, a celebrar el crecimiento. ¿Por qué darle zona o valía al temor? La Confianza no está asociada al éxito o fracaso, está vinculada a la acción, por lo tanto no se puede tener temor al resultado.

A las personas les gusta tomar un baño con agua tibia, pero a veces olvidan que para esto es necesario tanto el agua caliente como el agua fría. Lo mismo sucede con el éxito y el fracaso, uno no se explica sin el otro. Quien le teme al fracaso corre riesgo de no conocer el triunfo.

¡Que nunca te abandone la Confianza!, simplemente haz lo que tienes que hacer. Da el paso, continúa camino, marcha. No titubees, no seas pusilánime, la Vida reconoce el sano atrevimiento, percibe desde lejos el olor de la valentía y más temprano que tarde lo premia.

Levanta la cabeza, ¡siempre!, camina con premura, sonríe a los que puedas, haz tu tarea y olvida lo que piensen o digan los demás.

Por sobre todo no compares tu destino con el de nadie, cada quién tiene cargas por acomodar en esta vida. Todos los hombres están librando una lucha constante con las eventualidades que presenta la vida, eso es lo único que tienen en común antes de la muerte.

Si no pierdes la Confianza en ti mismo, el desafío que tienes por delante es mantener la tranquilidad y el equilibrio emocional mientras arrecia la tormenta. No es sencillo, pero se puede. Piensa por un momento en lo que sigue e inténtalo con todas tus fuerzas, pronto podrás reír con buena gana de lo que hoy te pasa:

  • En situaciones difíciles necesitas toda tu energía concentrada en las soluciones, no la malgastes en preocupaciones.
  • Tus pensamientos controlan tus emociones, pero tú controlas tus pensamientos.
  • Luego, puedes sentirte bien en cualquier circunstancia por una razón muy simple: ¡porque te da la gana!

Twitter: @NavaCondarco

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