Definición de objetivos por eliminación. Visión estratégica

La definición de objetivos por eliminación es un planteamiento de la Estrategia para planificar las acciones con sentido práctico. Definir qué no se hará es tanto o más útil que determinar lo que se quiere. Eliminar objetivos y procesos es posiblemente más beneficioso que plantearse metas. Y la razón es sencilla: la eliminación permite alcanzar enfoque y concentración.

Hay algo que no se debe olvidar cuando se trata el planteamiento de propósitos en cualquier ámbito de la vida: siempre es más lo que se piensa y hace sin provecho que aquello que conduce a beneficio. La productividad es, en realidad, una pelea que se activa contra la improductividad. Un combate de la eficiencia contra la ineficiencia, de dinámica contra inercia.

Buena parte del tiempo, las personas no orientan pensamientos ni actos hacia propósitos definidos. Solo utilizan el tiempo marginal, por mucho que a veces lo hagan con bastante eficiencia. La divagación supera siempre a la concentración. Es una cuestión de naturaleza humana.

Siendo esto así, las personas que desean ser eficientes, productivas y competitivas, deben tomar mayor consciencia de procesos y objetivos que pueden eliminar o cambiar en sus rutinas, antes que plantearse nuevas expectativas.

Y tratándose de cosas que se deben eliminar, las listas pueden ser perfectamente largas y detalladas. En esto no hay ninguna preocupación metodológica, porque no se afecta negativamente el enfoque.

La explicación de lo anterior también es muy sencilla, y por ello mismo de mucho valor estratégico. En la medida que más trabajo existe para “eliminar” objetivos y acciones que no rinden provecho, mayor espacio se gana para los propósitos que rendirán beneficio. ¡Así se intensifica la concentración y el enfoque!

Cuando se suma lo positivo para alcanzar una meta y al mismo tiempo se resta lo negativo, el efecto final posee más energía y se maximizan tiempo y resultados.

En la vida y los negocios corresponde eliminar todo lo que no aprovecha. Con calma y método, pero sin pausa. Ése es el planteamiento estratégico de propósitos. No se consigue más siendo una personas o empresa diestra en hacer “lo que debe hacerse”, más bien en evitar o proscribir “lo que no debe hacerse”.

La definición de objetivos por eliminación es el camino más corto para alcanzar lo que se quiere. Y es también la forma más inteligente de ganar orden, salud, eficiencia y fortaleza mental mientras se trabajan los propósitos.

En la definición de objetivos existe igualmente la lógica de “músculo y grasa”. Y frecuentemente hay más de esto último que de lo primero. Así no solo se dificulta alcanzar las metas, también se complican acciones y disposición de recursos. Porque el planteamiento de objetivos DETERMINA siempre el estado de acciones y recursos. Si las metas son muchas y muy ambiciosas, las acciones y recursos serán también (innecesariamente) numerosos.

Se gana “músculo” cuando se definen pocos y concretos objetivos, al mismo tiempo que se reduce “grasa” eliminando objetivos y actos que no aprovechan. Así, una persona u Organización, se vuelve ágil y fuerte.

En el caso de las personas, la definición de objetivos por eliminación tiene mucho que ver con malos hábitos, dispersión de esfuerzos y falta de concentración. En las organizaciones empresariales, está relacionado al crecimiento de las actividades burocráticas en desmedro de las tareas del negocio.

Erwin Rommel, el mariscal de campo del ejército alemán, conocido por su apodo de “zorro del desierto”, es uno de los “Strategos” que mejor han expuesto las bondades de la definición de objetivos por eliminación.

Rommel sometió a los ejércitos británicos de medio oriente con la premisa de movilidad, concentración y contundencia de recursos aplicados a un conjunto reducido de objetivos. No tenía la capacidad de enfrentar a sus enemigos en condiciones similares, puesto que lo superaban grandemente en medios. Por lo tanto, mantuvo un cuerpo de ejército con mucho “músculo”. Completamente profesional, dúctil y letal cuando atacaba.

No siempre se gana sumando o agregando. El camino más inteligente y práctico contempla de igual forma restar y quitar. El enfoque, para cualquier cosa en la vida, no se gana solo con atención. Se lo hace fundamentalmente eliminando distracciones.

Para la Estrategia, las personas “reactivas” son tanto o más eficaces que los individuos “proactivos” cuando se trata de alcanzar objetivos. Porque en tanto éstos últimos agregan y agregan, las primeras pueden ajustar las cosas a lo que plantea la realidad. La combinación es indispensable, pero la sabiduría popular propende subestimar un tipo de persona (la reactiva en este caso), en tanto habilita injustificado pedestal para la otra.

Una “dieta de objetivos” de tiempo en tiempo no está mal. Ayuda a recuperar “la mejor forma” y el perfil competitivo. Ésa máxima popular de “quién mucho abarca, poco aprieta” contiene bastante sabiduría estratégica. Y demanda, antes que nada, definición de objetivos por eliminación.

Twitter: @NavaCondarco

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