¿Ecología Organizacional o “ideología verde”?

El medio ambiente más próximo al ser humano no es la Naturaleza. Es el entorno que forman las organizaciones que ha creado para vivir y progresar. De ellas emergen todos los elementos condicionantes, positivos y negativos, que la especie precisa para vivir y trascender su tiempo. Por esto, y para encarar con responsabilidad desafíos del medio ambiente natural, emerge la necesidad de considerar una Ecología Organizacional como forma de entender y resolver los problemas de las sociedades contemporáneas.

La idea del hombre que ha causado una Crisis y vive permanentemente en ella

Al evaluar los problemas que afectan a la especie humana destacan siempre los factores relacionados a su conducta. Los débiles fundamentos morales que guían muchos de sus actos, la relatividad de sus principios, las tendencias egoístas en su comportamiento social, actitudes discriminativas, destructivas, etc. Los móviles de estas conductas se tratan de muchas formas. Desde la exposición de postulados maltusianos hasta el análisis de imperativos nietzscheanos. Un abanico de argumentos para explicar la compleja situación de los intereses humanos.

Concluir que todo esto representa una Crisis constituye la forma de insertarse en la “realidad” que las mayorías respetan. Es la mejor manera de ser considerado alguien de “buena educación” y  “bien informado”. Si el análisis de las cosas que suceden no se tamiza a través del concepto de lo crítico, se corre el riesgo de ser etiquetado como agente indiferente del “establishment”. O en el mejor de los casos como alguna especie de “artista ensimismado”.

No hay una evaluación fiable del “estado de las cosas” sin la incorporación del criterio de crisis. Es una era de desencanto, amargura y tragedia. La época del hombre inquisidor, el juez implacable de su realidad y simultáneamente su verdugo.

En cierta oportunidad un reconocido periódico inglés intento incorporar en sus ediciones una “página de buenas noticias”. Los resultados fueron lamentables. Y la única buena noticia llegó para los lectores con el anuncio de suspensión de la página. ¡Las buenas noticias no son consistentes con el morbo que involucra la crisis!

Ahora bien, como en todo caso el hombre no resigna nunca su posición de gobernante racional, dueño de su destino y realidad, ha empeñado grandes esfuerzos en establecer “sus” soluciones para la crisis que ha creado. Proliferan las “asociaciones en busca de solución” para diferentes asuntos: protección de animales, defensa de los derechos humanos, de la niñez, de los ancianos, los pobres, las minorías, la libre expresión, etc. Muchas fundaciones, mucho voluntariado, asociaciones filantrópicas y demás. Y entre ellas, lógicamente, grupos organizados para la defensa del medio ambiente natural: la “ideología verde”.

Ningún otro esfuerzo es más vehemente. Y no se lo puede desmerecer, puesto que constituye preocupación lógica de todo individuo consciente.

Existen, sin embargo, errores de concepto en la preocupación medioambiental. Y de procedimiento en la forma que toman las medidas correctivas. El error conceptual emerge de la interpretación de Crisis. Ésa que le atribuye el problema a un aspecto conductual del hombre, a su “naturaleza caída”.

No puede negarse la existencia de indicios (y hechos) que califican pobremente a la humanidad. No es falsa la evidente decadencia moral, el relativismo y “quemeimportismo” de los individuos respecto a muchas cosas que importan. Esto sin embargo no puede ocultar, a fuer de su valor, un hecho fundamental: el hombre en su condición de agente organizado, la especie humana como Organización.

Las Organizaciones que el hombre ha creado son su entorno más próximo e importante

Desde que el hombre se asocia con otro ser de su especie y evoluciona en términos sociales, se plantean las pautas de una vida entre organizaciones. La existencia independiente y soberana de un fenómeno cualitativamente distintivo: la Organización.

El hombre nace, vive y muere entre organizaciones. Por medio de ellas progresa y merced a su incomparable efectividad es capaz, a la vez, de ponerse en peligro junto a todo lo que le rodea.

Las Organizaciones Humanas constituyen el Medio Ambiente más próximo que tiene la especie, anterior, incluso, a la propia naturaleza. Las Organizaciones son ése otro entorno, también omnipresente, fundamental y condicionante, que regula toda actividad que pueda emprenderse.

El presente es un mundo de Organizaciones que tiene realidades tan complejas que puede alterar fácilmente la relación con la Naturaleza. Y demandar que ésta se inscriba en la dinámica que protagoniza el ser humano, y no al contrario.

No habría razón para temer en mucho grado una situación de este tipo si no existiese un estado lamentable de las organizaciones humanas. De todas ellas. Comenzando por el agregado que es la propia Sociedad y terminando en su núcleo fundamental: la familia (porque en éste caso el producto condiciona los factores tanto como lo inverso).

La Crisis, ésa que se ha posicionado en la psiquis humana hasta el punto de ser una psicosis, es en realidad una Crisis Organizacional. Una de dimensiones tan importantes que sus efectos comprometen el único recurso que no se puede recuperar: el medio ambiente natural.

Los hechos que generan daño a la naturaleza, hasta el punto de sacudir la habitual indiferencia de las personas, tienen origen bien definido: la incapacidad de organizar el desarrollo de las actividades humanas en este mundo.

Queda implícito que esta Crisis Organizacional es una crisis de gobierno, una debacle administrativa. Las organizaciones y su administración tienen estricta relación ontológica. Y en última instancia, como la Organización en abstracto no es más que un medio, la solución para la problemática se encuentra en la forma en que la humanidad se administre a sí misma. Y esta es una preocupación de Ecología Organizacional, en toda la comprensión que permite el término.

La necesidad de una Ecología Organizacional

Esta ecología se encuentra entre las últimas preocupaciones actuales. Los defectos administrativos y organizacionales tienen hoy menos importancia que un conjunto de bosques. Y no es de lamentar precisamente la suerte que corran estos defectos, más bien el destino que les espera a los bosques por causa de ellos.

Si los esfuerzos para la preservación ecológica no se dirigen con prioridad a la solución de los problemas de Ecología Organizacional, existirá una “naturaleza verde” como testigo del fin del hombre, y no lo contrario.

Es incomprensible la indiferencia humana en el trato de la problemática administrativa que está soportando esta Crisis Organizacional.

La “polución” en las organizaciones no tiene la forma del “smog” que se respira en algunas ciudades del planeta. Tampoco el color de las aguas que surcan en medio de ellas. Sin embargo se siente en la pobreza, la dignidad, la injusticia. Es aguda entre los que nunca tendrán un  hogar y los que mueren por causas de guerras que nadie entiende. Si el medio ambiente de las organizaciones en las que se vive es el que se destruye aceleradamente, de nada servirá preocuparse de la Naturaleza, porque ésta será, de todos modos, una víctima de aquel.

Quiera la Providencia que sea por poco tiempo, pero por el momento debe preocupar menos la posibilidad de extinción de alguna especie de ballenas o la desaparición de algún bosque, que la alarmante ausencia de ecologistas organizacionales, la  injustificable “extinción” de Administradores de Organizaciones.

En ellos se encuentra el “futuro verde”, no precisamente en el conjunto de voluntariosos activistas que intercambian insultos y piedras con la fuerza policial que resguarda un centro de energía nuclear. La contaminación es un problema de Administración, no uno de la ciencia o del progreso. Para terminar con ella debe actuarse sobre el entorno organizacional.

Pero, ¿dónde se encuentran estos ecologistas organizacionales?  Esta es una preocupación que también asume magnitudes críticas. La mayoría de los Administradores no terminan de salir de un “microcosmos” seductor que los retiene entre la lógica estrecha de los principios económicos y financieros generalmente vinculados a las dinámicas empresariales.

El mentado Administrador de Empresas, el hombre de negocios y el propio empresario, para los que se han levantado pedestales de un teórico mundo progresista, no han respondido aún al llamado angustioso de ése mundo “ancho y ajeno” que Ciro Alegría podía observar con mejor ánimo. Ése mundo que hoy preocupa por su carácter, cada vez mayor, de herencia pobre para los que llegan luego.

¿Cómo administra usted su casa?

La Ecología Organizacional no se trata de ideologías complejas o doctrinas estructuradas. Tampoco de un afán por restringir el desarrollo económico basado en la indispensable libertad de los agentes que invierten y asumen riesgos. Mucho menos de cuestionar el sentido de Negocio que dinamiza todas las actividades humanas y no puede estar sujeto a prejuicio moral. Se trata esencialmente de evaluar y ser crítico con las capacidades de gestión que se tienen para gobernar todas las organizaciones que se han creado.

¿Cómo administra usted su familia, la casa que habita?, ¿y cómo se administra el barrio en el que vive, la comunidad de la que forma parte? ¿De qué manera se gestionan los intereses de la Organización en la que trabaja, y de las otras organizaciones con las que ésta misma interactúa?

Si existiera buena Administración, habrían Organizaciones saludables, más allá de los objetivos específicos que se busquen, porque la buena gestión termina por encontrarse a sí misma, aun cuando se transite el camino equivocado, puesto que para ello sólo es necesario estar consciente de la necesidad de buen gobierno.

Y como las Organizaciones rodean al ser humano en cada aspecto de su desenvolvimiento, el estudio ya forma parte de un interés ecológico, de una Ecología Organizacional.

La palabra ecología se forma a partir de las raíces eco- y -logía. Eco- proviene de la palabra griega οἶκος (oikos), que significa “casa, vivienda”, y queda bien entendida como hábitat, lugar donde se vive. Logía, por su parte, deriva de la voz griega λóγος (logos), que se puede traducir como “estudio o tratado”, pero también como “ciencia o teoría”.

Luego, Ecología Organizacional es el estudio o tratado del lugar donde se vive, del “hábitat” que se tiene, la “casa o vivienda”. Y si se mira alrededor se podrá verificar que ése “hábitat” es de hecho una Organización. El “jardín”, es decir la Naturaleza, está un poco más allá de la casa, y su estado depende esencialmente de cómo se mantenga esta.

Twitter: @NavaCondarco

Suscríbete a mi Boletín y recibe las próximas publicaciones en tu correo


 

Compartir

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *