¡El Teletrabajo no es productivo! ¿Es esto cierto?

¡El Teletrabajo no es productivo! ¿Es esto cierto?

El Teletrabajo no es productivo. Punto. Así lo afirma el estratega norteamericano Steve Tobak en su post “Milking the Covid Cow”. Las cosas, dice, volverán a ser lo que eran antes de la pandemia, especialmente en temas de trabajo. Los CEO (máximos ejecutivos de las empresas), “no son estúpidos y aguardan ansiosos el momento en que todo vuelva a ser igual que antes, por mucho que a veces digan lo contrario en público”, concluye.

Las afirmaciones son interesantes. La conclusión de que la productividad es una víctima del trabajo remoto, tiene argumentos razonables. El más importante, según Tobak, la naturaleza social del ser humano y la sinergia que existe en los procesos de trabajo presencial.

La interacción física de las personas en el trabajo genera productos bastante mayores a la suma de las partes, “y esta alquimia no se produce de ninguna manera en Zoom”. A esto conducen los argumentos de Steve Tobak.

Es cierto que el Teletrabajo, especialmente si se gestiona desde casa, impide ése cambio de ambientes que alerta y agudiza los procesos mentales.

Cuando una persona efectúa el ritual de “prepararse” para marchar al trabajo, se dispone mentalmente para lo que llega luego. Seguro que ésa disposición se afecta por “ruido” desagradable en muchos sentidos, pero es igualmente una preparación concreta.

El Teletrabajo desde casa no alcanza (muchas veces), la productividad que auspiciosamente anticipan esos “cambios de ambientes”. Los procesos mentales orientados al laburo no se esclarecen lo suficiente cuando las personas deben atender asuntos profesionales en medio de elementos familiares que asocian a otras dinámicas.

Ahora bien, esto puede resolverse evitando que la casa familiar sea la base del Teletrabajo. Eso ayuda a cambiar ambientes y mejora la disposición de los procesos mentales. Y también se puede suponer que la adaptación finalmente mitigue la incomodidad de trabajar desde casa. Se dice con razón que el ser humano es, en última instancia, un “animal de costumbres”.

Pero en honor a las afirmaciones de Tobak, hay que admitir que lo anterior no sustituye la energía que se genera por la interacción física de personas trabajando en propósitos comunes. Ésa energía conduce procesos de forma efectiva, aunque a veces discurra por cauces extraños.

Un ejemplo de esto último son los celos y la envidia profesional entre los miembros de un equipo de trabajo. Estos factores dinamizan de alguna manera los procesos productivos, y no se dan de la misma forma en interacciones remotas.

El Teletrabajo no es productivo en este sentido, en tanto reduce el campo de “sensaciones” y “percepciones”. Anula la “química” existente en relaciones humanas estrictamente físicas. Esto obviamente afecta la productividad. Posiblemente lo haga de forma positiva en muchos aspectos, pero el resultado final nunca es auspicioso cuando se trata de reducción o anulación de dinámicas.

Por último, en la saga de consideraciones de Steve Tobak, habrá que incluir los efectos sobre la productividad derivadas de anular ésa delgada línea que separa trabajo y hogar.

Es conocida la historia del individuo que conversaba con un arbusto en la puerta de su casa antes de entrar a ella de retorno del trabajo. Cuando le preguntaban que hacía conversando con la planta todos los días a la misma hora, el hombre respondía que dejaba con ella todas las novedades, preocupaciones y asuntos relacionados al trabajo antes de ingresar al hogar. Así entraba ligero y renovado a interactuar con su familia.

Ciertamente que en esos aspectos, el Teletrabajo no es productivo.

Pero hay un punto en que los argumentos de Tobak posiblemente no coincidan con la realidad que tomará cuerpo en el futuro próximo: la afirmación de que los CEO, o las Organizaciones (para decirlo a título impersonal), privilegiarán al 100% el trabajo físico sobre el remoto. Y que además están “ansiosos” para que las relaciones laborales regresen a la normalidad pre-pandemia.

Esto amerita análisis adicional.

Todas las Organizaciones buscan, por supuesto, productividad. Eso no se discute. Y en ése sentido pueden beneficiarse de las dinámicas presenciales de trabajo. Pero hay otros elementos en los que el Teletrabajo es productivo.

Veamos:

1.- La Organización puede reducir bastantes costos con la mecánica del Teletrabajo y esto finalmente constituye ingrediente vital para ser productivo.

2.- La lógica de superar las transacciones de tiempo por dinero (típica de trabajos presenciales), y pasar a la de resultados por dinero (Teletrabajo), permite reducir tiempos ociosos y gastos vinculados.

3.- Bajo la lógica del Teletrabajo, las Organizaciones amplían dramáticamente sus posibilidades de elección de colaboradores, puesto que pueden recurrir a opciones que no se encuentran limitadas por la distancia física.

Y en ése sentido constituyen potenciales mejoras de calidad y productividad para el trabajo. Una empresa de Argentina puede tener colaboradores en España y viceversa, con lo que esto representa en el incremento de perfiles laborales y su potencial productivo y competitivo.

4.-Para los CEO y las Organizaciones, el Teletrabajo puede ser productivo puesto que representa una reducción sustancial de “costes transaccionales”, tanto los relacionados al vínculo formal/legal con el empleado, como el caso de las prestaciones laborales.

Ahora bien, muchos renegarán que se asocien factores legales y prestaciones con “costes” que debe considerar la Organización, pero finalmente son eso mismo. Puede suponerse que sin esos “costes” la Organización no sea muy productiva, pero también debe tomarse en cuenta que los “costes” como tales se reducen sustancialmente en el caso de la empresa argentina trabajando con un “freelancer” en España. Acá puede darse el caso de un Teletrabajo productivo.

5.- Desde el punto de vista de los CEO y las Organizaciones, el incremento de opciones en la fuerza laboral producto del Teletrabajo, permite identificar colaboradores con el perfil adecuado para superar los problemas asociados al trabajo remoto.

Porque también es verdad que existen personas que laburan mucho mejor (y son más productivas), sin acudir a espacios comunes de trabajo.

En términos de grandes números, la realidad se ajusta a las afirmaciones de Steve Tobak. La mayoría de las personas necesitan ésa separación de ambientes entre el trabajo y el resto de las cosas de la vida. Ése es un efecto del condicionamiento del empleo que rige el sistema laboral desde la Revolución Industrial.

Pero también es cierto que hay muchísimas personas que trabajan mejor de manera remota. Y el crecimiento del universo de colaboradores que proporciona el Teletrabajo, ayuda a que las empresas las encuentren.

6.- No hay que confundir el Teletrabajo y su potencial productivo con la creatividad.

La primera puede (de alguna manera) asociarse positivamente al trabajo presencial, pero la segunda es habitualmente producto de la singularidad, y en todo caso no depende de ambientes o distancias.

7.- Por último, existe un hecho fundamental. Las empresas siempre podrán recurrir a lo mejor que ofrecen “ambos mundos”: el trabajo presencial y el remoto.

Y en éste sentido darán razón a los argumentos de Steve Tobak en ciertos aspectos y los descartarán por completo en otros.

La dinámica de las Organizaciones está compuestas de dos tipos de funciones: las del Negocio y las de la Burocracia (o estructura de apoyo). En el Negocio se inscriben todas las operaciones de producción y ventas. En la Burocracia todo lo demás: contabilidad, finanzas, administración, recursos humanos, marketing, investigación y desarrollo, planificación y control, etc., etc.

Pues bien, hay que suponer que el cuidado y atención de las funciones del Negocio (que finalmente explican la razón de ser de la Organización), se efectúe con trabajo presencial. Y las de la Burocracia (que es necesaria para la buena salud del Negocio), se atiendan con trabajo remoto.

Los CEO del mundo (para seguir con el razonamiento de Tobak), están conscientes de la posibilidad que tienen de extraer lo mejor de “ambos mundos”. Y lo harán. Porque finalmente su responsabilidad no solo es con la productividad y su entendimiento en coyuntura, lo es con los RESULTADOS. Y para estos el Teletrabajo es productivo y rentable.

La lógica que acompaña el Teletrabajo no puede evaluarse en superficie, puesto que aún no se sabe su alcance y profundidad.

El Teletrabajo, la productividad vinculada, la transformación del sistema de empleo vigente y lo que significan para el futuro de la economía mundial, no pueden visualizarse todavía con precisión.

Con el Teletrabajo pasa lo mismo de lo acontecido a Edwin Drake con el primer pozo de petróleo de la historia en 1859. En ningún caso imaginó que ése hecho cambiaría la historia de la humanidad.

En aquel momento seguramente no sería extraño que alguien arqueara las cejas si se le decía que pronto tendría que cambiar carruaje y caballos por un vehículo a motor. Algo parecido pasa hoy con el Teletrabajo y el potencial que tiene de ser productivo, cambiar el sistema laboral y la historia económica del mundo.

Twitter: @NavaCondarco

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