El valor de la vida depende del uso del tiempo, no del dinero

El valor de la vida de las personas está definido por el uso que le den a su tiempo. No existe mejor calificación, puesto que el tiempo es finalmente el que define la extensión de la vida.

Cuando existen limitaciones al uso discrecional del tiempo, el valor de la vida se reduce de manera proporcional.

Cuando estas limitaciones son establecidas por otras personas, dicho valor está determinado, entonces, por ésas otras personas. Uno vale aquello que otros “pagan” por el tiempo que se les proporciona.

Y si este mecanismo de “alquilar el tiempo” se sostiene por periodos largos, el “alquiler” se vuelve una compra-venta definitiva. Y la vida de la persona se convierte en “propiedad” de alguien más.

Muchos piensan que son dueños de su destino a pesar que “alquilan” permanentemente su tiempo.

La persona que “alquila” su tiempo en un empleo y se sujeta a lo que en este sentido dispone el sistema, tiene dueño, debe reconocer patrón. Y el que invierte su tiempo en tareas cuya retribución depende exclusivamente del tiempo personal, tiene como patrón a su propio oficio.

No es rico quién tiene mucho dinero, más bien quién es dueño de su tiempo al igual que de su dinero. Estar atado a una cadena de oro es la paradoja más triste de la vida.

Por esto es importante rebatir algunas premisas establecidas solo por pereza intelectual, o eso que la cultura de masas llama “tradición”:

  • No es verdad que el mejor camino para obtener el sustento provenga de transar tiempo por dinero. ¡No es verdad!. Por mucho que constituya parte de la ancestral sabiduría popular.
  • Tampoco es cierto que el éxito en la vida (primero habrá que afirmar que el éxito tiene unidad de medida absolutamente personal), radique en formar a las personas en conocimientos, habilidades y destrezas que “siempre han sido bien cotizadas en el mercado”.
  • Es falso que el empleo tradicional constituye el vehículo idóneo para transar ésa formación en el mercado.
  • No es verdad que la “carrera profesional” exitosa esté representada por una historia de empleos que consumen buena parte del tiempo y de la vida. Finalmente a nadie le interesa eso, ni siquiera a los sistemas que se benefician de ello.
  • No es cierto que la única alternativa a esto sea desarrollar conocimientos en un oficio que se transe en el mercado sin dependencia de los demás. Este es el auto-empleo que conocen bien los abogados, médicos, odontólogos, etc. Un sistema que sólo cambia de patrón y entrona al oficio como dueño y señor del tiempo propio.
  • Es falso que todo esto se solucione por acumulación de experiencia. Puesto que gente con mucha experiencia está igualmente perdida en el circuito, transando habilidades básicas por un puñado de dinero.

No se equivoca la persona que ordena premisas personales y profesionales de acuerdo al uso inteligente de su tiempo. Porque al hacerlo trabaja sobre la variable más importante de la ecuación de la vida. El buen uso del tiempo proporciona, en primer lugar, calidad de vida, que es lo que precisamente se busca “hipotecandolo” por unas monedas.

Y la calidad de vida, entendida como un estado de equilibrio físico, mental y emocional, proporciona las mejores condiciones para tomar decisiones respecto al dinero. Es diferente “llegar” a un hipotético estado de calidad de vida como efecto de haber acumulado dinero (hipotecando tiempo, por lo general), que partir de un estado que proporciona cierta calidad de vida y conquistar desde allí las metas financieras.

¿Se puede generar dinero sin hipotecar tiempo? ¡Por supuesto que sí! La forma más lógica es transando conocimientos, habilidades, consejos, destrezas o cualquier producto que emerja de la combinación de éstas.

Todas las personas poseen algo de valor que otros necesitan y pueden pagar. Y éstas transacciones deben hacerse por valores que permitan conservar tiempo y no solo acumular dinero. Esto obliga a poseer algo de calidad que otros estén dispuestos a pagar por buen precio, porque si se transa algo de bajo valor, se termina quemando tiempo.

Por eso “el mejor heladero del mundo no es pobre“, porque es el mejor en lo que hace. Esto le da valor a lo que transa y al tiempo que invierte y ahorra.

No se trata, por otra parte, de hacer apología de ninguna fórmula mágica que proporcione dinero sin esfuerzo.

El trabajo es indispensable para conseguir lo que se necesita y quiere en la vida. Y el trabajo demanda la inversión de tiempo, obviamente. Pero es precisamente ésto lo que debe hacerse: invertir tiempo de manera inteligente, no gastarlo como si fuese interminable.

Administre y acumule tiempo, no dinero. De esta forma conocerá el valor de la vida y la riqueza genuina.

No olvide lo siguiente:

  • El dinero no puede comprar tiempo, el tiempo permite comprar todo, incluso dinero.
  • Quien tiene tiempo posee capacidad de tomar decisiones, quien posee dinero ya decidió.
  • Dinero y tiempo no siempre son compatibles, pero ¿quién dijo que tiempo y dinero no lo son?. Todo depende del concepto que se prioriza.
  • Quien privilegia el tiempo invierte dinero, quién privilegia el dinero invierte tiempo. El primero es sabio, el segundo está “confundido”.
  • El dinero propende a preocupar a las personas, en cambio el tiempo solo se puede ocupar.
  • El “Monopolio” es un juego de mesa, la vida no es un juego de “Monopolio”.
  • El Hombre más rico del cementerio, sigue allí con el mismo problema que tuvo en vida: no tiene tiempo.

Twitter: @NavaCondarco

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