La Estrategia condiciona la asignación de recursos

Los objetivos de la Estrategia constituyen el factor que condiciona la asignación de recursos. La Organización debe proporcionar los medios en función de las necesidades que plantee la Estrategia. Si ésta, por el contrario, se define en función de los recursos, emerge una seria desventaja competitiva.

(Conceptos extraídos del Libro: “El STRATEGOS y 23 Principios Estratégicos para la Lucha en el mercado”)

“La Estrategia condiciona la asignación de recursos”, es uno de los Principios Estratégicos más fáciles de entender. Pero a la vez, uno de los que menos se aplica como corresponde.

La Estrategia es el sistema de gestión del Negocio. Por medio de éste se alcanza “utilidad interés y provecho” en las actividades que se realizan.

Si no se optimiza el rendimiento del Negocio, o si éste fracasa, toda la Organización sufre el impacto. Cuando la Estrategia y el Negocio se debilitan, no solo disminuyen los propios recursos, en realidad la Organización en su conjunto se coloca en riesgo.

La asignación de recursos se planifica el momento de concebir el planteamiento estratégico. Debe ajustarse, por supuesto, a la realidad organizacional, pero no necesariamente al criterio de Administración de Recursos.

Administrar los recursos es una cosa, determinar que la Estrategia condiciona su asignación es otra.

La Estrategia se encuentra en la parte de la ecuación que genera recursos. Y para conseguirlo necesita que se le asignen los medios necesarios.

El perjuicio en los intereses organizacionales se produce de la siguiente manera: si el Negocio no puede proveer los recursos que la Organización precisa, no se puede mantener la Estrategia. Y sin ésta no se sostiene el Negocio. Por otra parte, si la Organización no asigna los recursos necesarios, entonces Negocio y Organización perecerán ante competidores eficientes.

Es sencillo: sin recursos y Estrategia no hay Organización, ni necesidad de preocuparse por nada.

La manera de superar esta encrucijada es respetando el equilibrio entre medios y fines. Y esto se consigue a partir del principio: “la Estrategia condiciona la asignación de recursos”.

Si a la Estrategia se le plantean objetivos que no podrán alcanzarse con los recursos disponibles, fracasará.

Es posible, por supuesto, que igualmente fracase a pesar que se le hubieran asignado los recursos necesarios, pero las consecuencias de esto último son muy diferentes a lo primero.

El fracaso al tratar de alcanzar un objetivo con los recursos necesarios, puede tener límites en el marco del propio objetivo. En tanto que el fracaso por alcanzar un objetivo sin los recursos necesarios, lleva a un estado final más precario que el de partida.

Curiosamente, en estos procesos no siempre fallan estrategias o recursos, más bien la determinación de los objetivos.

Las organizaciones deben establecer posiciones en el mercado que les sirvan para crecer y también como puntos defensivos sólidos. En ésta tarea juega un papel fundamental la disponibilidad de los recursos. La posición la determinan los recursos.

Las empresas tienen muchas opciones para garantizar que lo anterior no sea un problema:

  • Pueden establecer su posición en segmentos, nichos o proporciones de mercado que trabajen con los recursos disponibles.
  • En esos segmentos pueden tener una solidez proporcional a los recursos con los que cuentan.
  • Esto no determina insuficiencia de ninguna naturaleza, porque
  • pueden maximizar los intereses del Negocio en los límites de la posición, al punto de
  • no sólo tener una solidez adecuada, sino también protagonismo.

Desde ésa posición emerge la concepción estratégica y la posibilidad efectiva de la asignación de recursos.

Ahora bien, cuando se trate de ampliar la posición o “extender” sus fronteras, la Organización tendrá que haber acumulado un excedente de recursos o hacer las inversiones que correspondan para sustentar la Estrategia. Así, si el intento fracasa, existe buena probabilidad que sus efectos se remitan a lo “incremental” y no a lo “esencial”.

Lo mismo sucede cuando la Empresa debe tomar recaudos defensivos. Una posición construida bajo la premisa del equilibrio entre medios y fines, tiene mayor solidez que una desarrollada con recursos insuficientes.

Una vez que la Organización se encuentra en “zona segura”, la probabilidad de aprovechar las oportunidades del mercado es más alta.

Si existieran estadísticas sobre esto, se verificaría que la mayoría de las organizaciones “no tienen” los recursos necesarios para plantear estrategias adecuadas.

Los problemas en los negocios no pasan, necesariamente, por limitaciones de naturaleza estratégica, sino por “restricciones en los recursos”. O para decirlo con mayor propiedad, por la incapacidad de sostener el equilibrio entre medios y fines.

El STRATEGOS virtuoso puede, efectivamente, alcanzar objetivos “más allá” de lo que indiquen los recursos disponibles. Se puede conseguir mucho extremando esfuerzos para contrarrestar limitaciones.

Pero esto no tiene solidez para sostener posiciones en el largo plazo. Hasta cierto punto llegan los éxitos del STRATEGOS que trabaja sin balance entre medios y fines.

En el mundo de los negocios, existen líderes estratégicos del calibre de un Erwin Rommel en la historia militar. Esos comandantes que pueden ser exitosos con mínimos recursos. Pero sus resultados se desenvuelven siempre en la inmediatez, en la atención de lo crítico y urgente.

La Estrategia como modelo de gobierno, por una parte,  y la naturaleza del conflicto por otra, obligan a que las organizaciones adopten “economías de guerra”.

Que coloquen a disposición de los intereses del Negocio todos los recursos posibles. Pero en todo caso, nada sustituye la sobria utilidad de cuidar el equilibrio entre medios y fines, respetando la premisa de que es la Estrategia quien condiciona la asignación de recursos.

Twitter: @NavaCondarco

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