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Estrategia: ¡la victoria debe beneficiar a todos!

Paradójicamente, es más difícil administrar el triunfo que la derrota. Por esto no siempre se puede cumplir la premisa que establece que la victoria debe beneficiar a todos.

(Extracto del libro: “El STRATEGOS y 23 Principios Estratégicos para la lucha en el mercado”)

Los Recursos Humanos tienen plena conciencia de las situaciones por las que atraviesa la Organización más allá de la conducta específica que adopten. Experimentan las particularidades de cada estado en el que la Organización se encuentre, discriminan las realidades tan rápido como ellas se producen.

Para los Recursos Humanos (lo que ha pasado siempre con los soldados que forman un ejército), la diferencia entre una derrota, un mal momento y el éxito o la victoria, es enorme. La gente enfrenta los malos momentos lo mejor que puede, los soporta con resignación e hidalguía. Pero procesa de manera muy diferente la situación cuando la Organización pasa por buenos momentos.

Mucho se puede pedir de los recursos humanos en situaciones adversas. Pero nada hay por pedir de ellos en la victoria.

Aquí radica parte vital de la sabiduría estratégica. En los momentos de éxito, no se pide, se da, no se reclama, se otorga. Cuando llega la victoria, todos se deben beneficiar de ella.

En la premisa no existe ningún afán de establecer diferencias adicionales a las que son obvias. Se trata simplemente de reconocer que la gente NECESITA experimentar de forma íntima ésta diferencia trascendental entre los estados de éxito y los que no lo son. Si ésta experiencia no se produce, desaparece de manera progresiva el sentido de compromiso hacia la Organización y los objetivos que ella se plantea.

Los momentos difíciles y las derrotas se enfrentan con un sentido colectivo que las procesa de mejor forma. La victoria, sin embargo, se siente claramente de las dos formas: de manera personal primero y también de forma colectiva.

Cuando se alcanzan los objetivos o resultados esperados es el mejor momento de llegar al individuo y reconocer su específica participación. Son los momentos en que todos se deben beneficiar de la victoria.

No existe momento más apropiado para establecer con firmeza ésa relación indispensable entre el estado de la Empresa y el de cada uno de los miembros que la conforman. Esto genera cohesión en los equipos de trabajo y de ellos hacia los propósitos de la Organización.

El sentido de “cuerpo” que siempre se busca alcanzar en los equipos de trabajo se materializa con la aplicación de este Principio Estratégico de beneficiar a todos de la victoria. Un “cuerpo” de recursos humanos es diferente al simple agregado colectivo. El “cuerpo” es una suma armónica de órganos individuales que se relacionan de manera sinérgica para ser y actuar. Tiene una identidad que supera la particularidad de cada una de sus partes. El cuerpo ES de la misma manera que ES cada una de las partes. ACTÚA en su forma agregada de la misma forma que cada una de las partes actúa a nivel particular. Biológicamente las personas tienen un cuerpo que actúa como entidad independiente al mismo tiempo que cada órgano que lo conforma.

La oportunidad para alcanzar un estado como éste con los Recursos Humanos se presenta en las situaciones victoriosas. Simplemente estableciendo el beneficio de todos como resultado del empeño.

Es destacable la habilidad que muchas organizaciones ponen de manifiesto para enfrentar momentos de dificultad. Y sorprende verificar que la falta de criterio en la gestión de la victoria les impide perfeccionarla.

Probablemente el punto de vista básico para administrar el éxito o la victoria es precisamente reconocer el hecho que ella constituye patrimonio colectivo. Un producto del trabajo agregado de muchas personas, del esfuerzo y  sacrificio común.

Es verdad que el punto de partida para alcanzar el triunfo se encuentra en lo más profundo de la derrota. Y es común ver que las organizaciones recurren a cada gramo de esfuerzo colectivo para tratar los momentos difíciles y se olvidan fácilmente de ello cuando todo cambia.

¡Todo el mundo se debe beneficiar de las victorias!

Cada recurso de la Organización debe experimentar vívidamente la victoria. Reconociendo que ella le representa beneficios particulares directos. Asignación de mejores recursos, mayor comodidad y bienestar.

El simbolismo sólo no alcanza, no es suficiente. Es necesario concretar la experiencia personal e íntima. De ésta manera las personas no olvidan la diferencia profunda entre un estado y otro. Extreman esfuerzos para situarse en aquel estado que les otorga mayor beneficio personal.

Cuando todo el mundo se beneficia de las victorias se evita que surjan percepciones de privilegios discriminatorios o fútiles comparaciones. Estas actitudes forman parte de las energías constituidas de la Organización y tienen mucho poder. Suman fuerza de la misma forma que lo hace una pequeña pelota de nieve rodando por una ladera. Hasta un punto en que la percepción de la victoria es apenas diferente a la que se tiene del fracaso.

Los “reconocimientos simbólicos” en la victoria, por sí solos, solo alcanzan efectividad cuando provienen de personas o instituciones cuyo significado sea también altamente simbólico. Este tipo de reconocimiento es mucho más difícil de aplicar que el concepto simple de beneficiar a todos con la victoria.

Dicen que un soldado francés en las campañas napoleónicas se expresaba así. “Estoy dispuesto a morir por el emperador y por la bandera, pero entre que sigo vivo, me caen mejor dos raciones de comida al día que una sola”.

El STRATEGOS y 23 Principios Estratégicos para la lucha en el mercado

Twitter: @NavaCondarco

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