Los 3 tipos de emprendedores que existen

Hay diferentes tipos de emprendedores y es importante conocer las diferencias. Se propende a efectuar la referencia al colectivo (los emprendedores como tal), como si entre ellos no existiesen factores distintivos o matices. Y no es así. Hay paticularidades relevantes, y ellas ayudan a entender muchas cosas.

Las distinciones no se relacionan a la manera en que se abordan y gestionan los emprendimientos. Más bien al móvil que anima a cada Emprendedor para desarrollar la tarea.

En términos de lo que anima a realizar un emprendimiento, existen 3 tipos de emprendedores:

1.- Los emprendedores que buscan hacer realidad un sueño. Bien que éste se asocie a una idea, proyecto o un objetivo particular (El Emprendedor que persigue un sueño);

2.- Los emprendedores que trascienden márgenes de espacio-tiempo construyendo una visión (El Emprendedor visionario);

3.- Los emprendedores que aman “hacer negocios”: concebirlos, desarrollarlos, ponerlos en marcha y gestionarlos (El Emprendedor profesional).

Los emprendimientos que emergen de los dos primeros grupos son los que construyen y transforman el mundo.

En ellos se inscriben algunas de las personas más importantes de la historia: Alejandro Magno, Aníbal, Julio César, San Francisco de Asís, Leonardo Da Vinci. Marco Polo, Cristóbal Colon, Pasteur, Fleming, Edison, Tesla, Jobs, Bezzos, Musk, etc.

Estas personas se sintieron compelidas a cumplir un sueño o tuvieron una visión del mundo que querían construir. Y en función de ello emprendieron.

Los emprendedores que actúan en función de un sueño.-

Los sueños pueden tener diversa magnitud, Alejandro Magno soñó con conquistar el mundo, Aníbal con destruir Roma y vengar la memoria de su padre y su pueblo. Cristóbal Colón soñó con el descubrimiento de nuevos mundos, Tesla con electricidad abundante, segura y al alcance de todos.

Hay sueños de diverso orden y tamaño.

Existen millones de personas que sueñan con tener una tienda propia, un negocio de calzados, un restaurante, un hotel, una fábrica de ropa. Sueños de diferentes proporciones pero de carácter común. Porque condicionan la conducta de quién los posee, (o también, podría decirse, del que es poseído por sus sueños).

Cuando una persona da los pasos en el afán de cumplir sus sueños se convierte en un Emprendedor. En caso contrario es un soñador como cualquier otro hombre. O para decirlo con mayor pertinencia: como “todos los hombres”. Porque finalmente todas las personas sueñan, pero de allí a concretar el sueño hay una distancia que solo la cubre el emprendimiento.

Los emprendedores que actúan para cumplir un sueño, cambian el mundo.

Bien por la simple magnitud del sueño o la agregación de miles que transitan de su origen etéreo a la realidad por medio del emprendimiento.

Los emprendedores que actúan en función de un sueño viven muy enfocados. Analizan y estudian cada detalle involucrado, son obsesivos. Viven con y para su sueño.

En determinado momento, cuando las condiciones se presentan, toman decisiones. Dan los primeros pasos y el emprendimiento emerge.

Estos emprendedores no se visualizan cambiando o afectando vidas ajenas, presentes o futuras. El sueño es el móvil. Lo que acontezca después de él, o a partir de él, no es un factor sobre el que reflexionen mucho.

No tienen mayor consideración por el emprendimiento que contar con un “vehículo” que les permita alcanzar el sueño. Aman éste más que el hecho de emprender.

Los emprendedores que actúan en función de alcanzar una visión.-

La visión es un estado de cosas que se “observa” en el futuro inmediato o mediato. Una situación que no corresponde a la realidad vigente. Un cambio, un estado distinto.

Quien sueña no siempre sabe cómo terminarán las cosas. El que tiene una visión está bastante seguro de lo que ve. La visión se fundamenta en la razón mucho más que el sueño, puesto que analiza, conoce, experimenta.

La visión es pocas veces caprichosa o arbitraria. Toma forma en alguna vivencia que se considera embrión de algo que puede suceder en el futuro. Quién tiene la visión es como el hombre que mira las fundaciones de un edificio y lo visualiza terminado.

Leonardo Da Vinci, Tesla, Edison, Steve Jobs, no actuaron en función de sueños que deseaban alcanzar. Más bien en términos de visiones que tenían sobre el devenir de las cosas, conocimientos técnicos y ayuda de gente capacitada.

Leonardo visualizó las máquinas que harían parte del futuro humano. Edison los artefactos que mejorarían la vida en el planeta. Jobs tuvo la visión de un mundo que se interconectaría desde la palma de una mano. Todos ellos “vieron” algo que otros no apreciaban, y dedicaron su vida a construirlo.

Cuando se ACTÚA para hacer realidad una visión, surge el Emprendedor.

Los Emprendedores visionarios transforman el mundo, de igual manera que aquellos que sueñan con algo y  lo convierten en realidad.

Existen menos Emprendedores visionarios que los que emprenden en busca de un sueño. Pero el hecho que la visión sea un trabajo elaborado en función de las potencialidades que presenta la realidad, provoca que estos pocos emprendimientos trasciendan en la historia.

Los emprendedores que aman los negocios (El Emprendedor profesional).-

Este es el tipo de Emprendedor al que le gusta “hacer negocios”, ¡simple!

Los “negocios” son una función, no son estructuras. Son actividades que “generen utilidad, interés o provecho para quien las practica”. Negocio no es lo mismo que Empresa. Por ello está relacionado con el Emprendedor y no con el Gerente o Administrador.

“Hacer negocios” involucra sostener operaciones que van desde actividades mercantiles simples (comprar y vender), hasta estructuras que gestionen tareas más sofisticadas de producción y ventas.

Todas las Organizaciones Comerciales, cualquiera sea su tamaño, están sostenidas por alguna actividad de negocios. Todas tuvieron como génesis un Negocio: una actividad simple, pequeña y patrocinada por un Emprendedor.

Los emprendedores que aman los negocios no tienen, necesariamente, un sueño o una visión. Su deseo es identificar y formar negocios, nada más. Éstos pueden ser diversos y responder estrictamente a oportunidades que se presenten, sin tener que ver con anhelos o visiones que se convocan desde el futuro.

El Emprendedor profesional puede trabajar para sí o ayudar a desarrollar negocios a otras personas (el “Articulador de Negocios”). Puede acompañar el crecimiento del Negocio que ha formado en tanto se organiza o puede alejarse de su emprendimiento luego que le ha dado forma.

El Emprendedor profesional es un buscador de oportunidades.

Y como tal, constituye un agente importante del desarrollo económico y social de los pueblos. Su trabajo dinamiza la economía y amplía la riqueza que sostiene a las naciones.

No se puede afirmar que los Emprendedores profesionales sean mayores o menores que aquellos que buscan cumplir un sueño o construir una visión. Es cierto que sus actos no alcanzan la trascendencia de los otros, pero no se puede afirmar que sean “comunes y corrientes”.

Generalmente, el Emprendedor profesional tiene una formación académica e intelectual mayor a la de aquellos que sostienen un sueño o una visión. Habitualmente es más competitivo. Porque se desempeña en “torneos abiertos”, está en el “ruedo” siempre, y su nivel de efectividad es superior.

Existen miles de emprendedores profesionales por cada Steve Jobs que aparece de tiempo en tiempo. Y existen otros tantos por cada uno que persigue alcanzar un sueño. Si el análisis se fundamentara en la aritmética sería sencillo deducir la importancia económica del Emprendedor profesional.

En tanto que los emprendedores atados a la materialización de un sueño o la construcción de una visión deben demostrar su carácter “entrepreneurial” tomando las decisiones que los conduzcan a la acción efectiva, los Emprendedores profesionales se desenvuelven SIEMPRE en ésa dinámica, ella es su medio.

En definitiva, son éstos a quienes se debe llamar emprendedores, más allá de la calificación o el motivo específico de sus actos.

Otras consideraciones.-

Hay quienes sugieren incluir en la clasificación de emprendedores a las personas de “alma inquieta” que no se ajustan apropiadamente a los oficios convencionales y persiguen la libertad de ser y hacer lo que un Emprendedor.

Estas personas no tienen más sueño que el de ser independientes en las decisiones que toman sobre su vida y lo que hacen en ella. Tampoco sostienen un visión transformadora de las cosas, y no pueden considerarse emprendedores profesionales. Pero son una fuerza viva, constituyen energía que persigue cauce y objetivo.

Mucho pueden rescatar las Sociedades de estas personas. No solo cuando se convierten efectivamente en emprendedores, también por la rebeldía que los anima y que tanto tiene que ver con la evolución de las civilizaciones.

Por otra parte, y para terminar, evalúese la siguiente reflexión:

La “clasificación” de emprendedores en el marco de las Sociedades actuales sigue siendo un trabajo muy fino. Porque en última instancia la suma de todos los “tipos” descritos no alcanza un 5% de la población, cualquiera que fuera ésta.

Y no es que el promedio distorsione un ratio diferente en países del Primer Mundo o premie uno del Tercer Mundo. ¡En todas las latitudes del planeta el Emprendedor es un agente escaso! No forma parte de ninguna mayoría, no lo ha hecho nunca.

Sigue siendo la excepción que confirma la regla. Lo extraordinario que califica, con justificado desdén, aquello que es común u ordinario.

El Emprendedor es siempre parte de lo poco, lo marginal, lo escaso, lo valioso.

Entre todos los “tipos” de Emprendedor descritos no se juntan 5 por cada cien personas de una población. Da para especular cuántos emprendedores profesionales existen o cuántos persiguen un sueño. Y no se diga los que construyen una visión.

Poco se yerra si se afirma que existe un Emprendedor que persigue su sueño por cada mil personas de cualquier comunidad. Y uno que construye una visión por cada millón de individuos que pueblan la tierra.

Sin ser mucho, eso basta para  seguir siendo optimistas sobre el futuro de la humanidad.

Twitter: @NavaCondarco

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