Negocio sin capital propio, 9 consejos para hacerlo posible

La falta de capital no es impedimento insalvable para el desarrollo de un Negocio. Solo es una condición que determina el enfoque del Emprendedor para encarar la tarea. El requisito indispensable para un emprendimiento no es el dinero, es contar con una buena idea. A partir de ella se puede construir todo el andamiaje para hacer realidad el proyecto.

(Temática extraída del libro: “Emprender es una forma de vida. Desarrollo de la Conciencia Emprendedora” de Carlos Nava Condarco)

“Negotium”

Ahora bien, “la idea” debe ajustarse con rigurosidad al sentido amplio del concepto de Negocio, y no a su entendimiento superficial.

  1. Negocio NO es lo mismo que empresa. El Negocio es una actividad, la empresa una estructura. No se visualiza un Negocio en términos de Organización. Se lo hace en términos de función.
  2. Son DOS actividades las que perfeccionan un Negocio, solo DOS: producción y ventas. Todo el resto son actividades de soporte a las dos fundamentales. No se puede entender un Negocio en términos de las labores de apoyo (finanzas, marketing, administración, recursos humanos, sistemas, etc.), hay que reconocerlo de acuerdo a lo que producirá y venderá.
  3. Para poder afirmar que se tiene un Negocio (o una idea de él), tiene que estar claro QUE se producirá y CÓMO se venderá aquello que se produzca (los servicios, a éste efecto, son un tipo de producto).
  4. De las dos actividades que conforman un Negocio, la actividad de producción queda siempre sometida a la de ventas, puesto que no existe Negocio si no se puede vender aquello que se produce. Por ello la función de ventas prevalece sobre la de producción. En ése entendido las estrategias de Negocio deben ser siempre Estrategias de Ventas.
  5. La IDEA del Negocio debe tener claro COMO se venderá aquello que se tiene previsto producir. Éste es el factor más importante de la idea.

Hasta éste punto el Emprendedor y el Negocio no precisan un centavo de capital. Todo es producto de un minucioso proceso mental de análisis y creación.

Si no se cuenta con capital, los “Estudios de Mercado” no son indispensables para validar la idea del Negocio. Las hipótesis pueden evaluarse a medida que el proyecto va tomando forma.

En el ejercicio de calificar su Negocio, el Emprendedor efectúa una disección completa de la idea. Y esto es suficiente para sostener los primeros supuestos. Cuando se argumenta que las “ideas” no son suficientes para el desarrollo de un Negocio, la referencia solo puede ser de “ideas” que no se procesan con la necesaria rigurosidad. De esto último existe mucho. Pero ello no anula la idea como elemento principal para la concepción de un Negocio que busca capital.

Si existen ideas que finalmente no se sostienen o carecen de profundidad, responden a deficiencias de visión o análisis por parte del gestor. Ideas y emprendedores pueden existir en todas partes, pero el Emprendedor que trabaja una Idea con cuidado constituye un activo escaso y de incomparable valor. Este tipo de individuo vale mucho más que el dinero.

A veces la dinámica natural de los mercados propende a subestimar la importancia de una idea para el desarrollo de un Negocio que busca capital. O la subordina al valor de estudios y fondos de inversión. Estas consideraciones no aplican para las ideas que se forman con paciencia y rigurosidad. La idea es centro y motor del desarrollo de un Negocio. Su valor es mayor a cualquier otra variable del proceso de gestación.

Los estudios, proyectos, grandes evaluaciones de mercado, los más complejos modelos estadísticos y la disposición de dinero, no alcanzan la importancia de una buena idea. Principalmente porque dependen de ella para existir y tener sentido.

Las buenas ideas son escasas, por eso valen más. Estudios, proyectos, análisis y dinero existen en todas partes.

El tiempo tampoco es enemigo de una buena idea. Puesto que a medida que transcurre, la idea se sigue sometiendo a la prueba constante de la duda y el deseo de perfección.

No hay obstáculo financiero o de otro tipo cuando existe una buena idea de Negocio.

Vender la idea de Negocio

Es más probable que los obstáculos se presenten porque la idea no tenga calidad o el Emprendedor carezca de capacidad para “venderla”. La mejor de las ideas de Negocio puede terminar en el anonimato si aquel que la gestiona no se explica y no consigue alcanzar compromiso e identificación de los demás. Con las ideas de Negocio y el Emprendedor se cumple también la lógica de “negotium”. Vender el producto es lo que perfecciona el Negocio. Por muy buena que sea la idea, si no se consigue venderla, el circuito no cierra.

Son muchas las cualidades profesionales que precisa un Emprendedor, y muy importante su actitud ante la dinámica que presentan las cosas de la vida. Sin embargo la capacidad de generar ideas de valor y poder “venderlas” a los demás constituye requisito vital.

La referencia al Emprendedor como un hombre de visión se remite a la habilidad que tiene de “ver” algo que el resto no aprecia, esto es una idea. La referencia a su actitud decidida ante el riesgo es una prueba de fe en la idea. Una muestra de seguridad y confianza en algo que viene procesando con cuidado.

No existe Emprendedor sin visión, esto es, sin una idea de Negocio. Y no existe Emprendedor valioso sin una idea valiosa, una que se distinga entre las demás.

Consejos

Una vez demostrado el valor de la idea de Negocio, estos son algunos pasos que el Emprendedor debe tomar en el proceso de conseguir capital:

1.- Confeccionar un plan de negocios alrededor de la idea de la manera más práctica posible.

Este plan de negocios debe enfatizar la descripción de las funciones de producción y ventas, los alcances del proyecto y el dimensionamiento de la inversión. El plan de negocios no solo permite exponer la idea con precisión técnica, también obliga a ordenar los argumentos.

No es necesario que un plan de negocios se ajuste a formatos pre-establecidos. Mucho menos extensos y complejos. Cuando más valiosa es una idea, más simple es explicarla y hacerse entender. Las buenas ideas de negocios tienen una relación inversamente proporcional a los esfuerzos que se hacen por explicarlas.

2.- Por muy valiosa que sea la idea del Negocio, el Emprendedor debe estar dispuesto a ser “generoso” con la oferta que haga para conseguir el capital.

Este constituye, sencillamente, el costo de trabajar el proyecto sin disponer del capital. Si la idea es buena, el valor del emprendimiento se multiplicará sustancialmente una vez que se haga realidad. Y es en la multiplicación de ése valor donde finalmente se encontrará el beneficio principal.

3.- Proyectar la inversión por etapas ayuda en la activación de un Negocio sin capital propio.

Al principio se pueden buscar inversiones que simplemente conduzcan a fortalecer la idea y los mecanismos necesarios para “venderla”. Luego inversiones intermedias que consigan darle “tracción”. Y finalmente aquellas que suplan todo lo que se precisa.

La progresividad en la identificación y consecución de inversiones, permite que grandes ideas y proyectos se procesen eficazmente bajo una lógica modular.

4.- Compartir la idea (y el propio emprendimiento) con alguna persona o grupo de personas que tengan experiencia en el giro del Negocio.

Este proceso no solo enriquece la idea, consigue sumar esfuerzos. En algún caso estas personas acompañarán el proyecto hasta el final, en otros habrán cumplido con enriquecerlo o serán referentes cuando se evalúen los riesgos y las virtudes de la inversión.

Muchos emprendedores tienen temor de compartir sus ideas de negocios. Sin embargo esto casi siempre carece de fundamento. Es necesario cuidar la idea, por supuesto, como cualquier cosa de valor. Pero de allí a suponer que todos puedan “robarla” es otro asunto.

Una idea que no pasa las pruebas del argumento ajeno y el juicio de los demás es débil.

El Emprendedor de “casta” no tiene temor de comentar sus ideas. No ajusta la medida de su trabajo a un criterio de mezquindad. Por el contrario, enriquece sus ideas con el aporte de los demás. Éste Emprendedor se nutre en su entorno, no se cuida de él.

5.- Existe un motivo práctico en “compartir” la idea del Negocio con los demás: en algún momento tomará conocimiento de ella quién disponga del capital.

El Emprendedor hábil trabaja la difusión de la idea con el criterio de que “alguien conoce a alguien que estará interesado en el proyecto”. Este Emprendedor no limita su alcance a la gente que le es “familiar”. Y no tiene reparos en desarrollar relaciones de negocios con “desconocidos”. El mundo de los negocios es “ancho y ajeno”, especialmente cuando se está trabajando una idea de Negocio sin el capital.

Lo desconocido es una oportunidad, nunca una amenaza.

6.- De cada diez contactos que se establezcan para tratar la idea del Negocio sin capital, nueve serán infructuosos. Ocho serán totalmente negativos y siete serán advertencias para que no se prosiga.

El Emprendedor no mantiene el curso del trabajo porque exista un acierto. Lo hace porque hay nueve “acercamientos fallidos”. Y esto fundamenta aquello que no es ordinario.

Por esto mismo y por un sentido práctico, siempre se debe tener más de un contacto con el que se esté evaluando la misma cosa. Nunca depender de uno solo. El tiempo es recurso valioso. Y el trabajo con un solo contacto, que finalmente no comulgue con el plan, es un desperdicio.

7.- Los contactos que manifiesten interés se tomarán “todo el tiempo del mundo” para evaluar las condiciones planteadas en la idea. Este es uno de los costos de activar un Negocio sin capital propio.

Esta es la etapa en que el Emprendedor trabaja en función del “tiempo ajeno” y debe tener la suficiente comprensión y paciencia para hacerlo. Muchos negocios se frustran en esta instancia solamente por impaciencia. Por un falso sentido de urgencia y estimación del valor de la idea. La “espera” es mayor cuando la idea es solo un pedazo de papel, y se reduce a medida que el proyecto pasa a la realidad. Por esto es importante el criterio de “progresividad” en las inversiones.

La inversión de alguien en una “oficina” donde se procese la idea del proyecto (por ejemplo), añade valor. Por mucho que ello sea una parte pequeña del conjunto. Y encontrar alguien que invierta en una “oficina” es más fácil que hallar los inversores principales.

Cuando el Emprendedor trabaja una idea de Negocio sin capital, la “arquitectura de componentes” del proceso de búsqueda es muy importante. Desde oficinas (si se da el caso) hasta la logística para la difusión y comunicación de la idea. Estos “grandes” detalles se deben construir con el concurso de personas que obtendrán beneficio particular con el progreso de la Idea.

Estos son los “pequeños inversores”. El “personal de utilería” que contribuye a dar sostén y forma a la presentación y difusión de las ideas y argumentos.

8.- El Emprendedor debe tener una idea flexible sobre los beneficios finales que obtendrá en el proyecto. Este es otro cargo sutil para el Negocio sin capital.

No ayuda mucho tener ideas preconcebidas con rigurosidad. Y lo que menos sirve es la construcción de un vínculo afectivo o “sentimiento de paternidad y dominio” sobre la idea.

La lógica de “mi idea” o “mi proyecto” es vía corta al fracaso porque quita fortaleza a la posición negociadora. El Emprendedor no debe concebir la idea del Negocio como un patrimonio, sino como producto de su capacidad de creación. Es la capacidad de producción la que califica al Emprendedor, no necesariamente el producto circunstancial que emerge como efecto de ella. Ideas existirán siempre, y muchas, pero la capacidad del Emprendedor es una sola y no tiene sustituto.

En algún caso la idea del Negocio concluirá por ser una Organización Empresarial en la que el Emprendedor tenga participación, y en otros casos no será así. La aventura puede concluir generando ingresos por el trabajo profesional, pagos por la idea, negocios vinculados o finalmente contactos que podrán explotarse en el futuro.

En este detalle radica la diferencia entre un Emprendedor y una persona que “posee” algo que ha creado o inventado. Esta es la diferencia entre un Nicola Tesla y un Warren Buffet. Mientras el primero tiene un vínculo afectivo con la Idea, el segundo la ve como producto del proceso previo e “input” del que viene. En tanto que el primero asienta su genio en la variable de “producción”, el segundo lo hace en la concepción integral del concepto de Negocio.

9.- El Emprendedor es quien conoce la “partitura” de la obra en tanto que otros tocan los instrumentos musicales. Esta es la forma que tiene para controlar el desarrollo de la idea.

La música será una realidad cuando todos los elementos se encuentren en su lugar y cada quien efectúe su aporte. Mientras tanto solo fluye con sentido en la mente del Emprendedor. Cuando el conjunto está listo, el Emprendedor toma la posición del Director, de un músico, o se desplaza a una butaca para disfrutar la obra. Esta ya es otra historia, la descrita en el punto 8.

La rigurosidad de la vida cotidiana y la dinámica implacable que tienen los sistemas económicos pueden hacer suponer que las ideas no son el factor fundamental para el desarrollo de un Negocio. Pero esto no es así y no lo ha sido nunca.

El progreso es una función de la capacidad creadora del hombre. Esto antecede y supera cualquier consideración de dinero, y permite afirmar sin titubeos, que un Negocio se puede formar sin capital propio.

(Temática extraída del libro: “Emprender es una forma de vida. Desarrollo de la Conciencia Emprendedora” de Carlos Nava Condarco)

Twitter: @NavaCondarco

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