Libertad Financiera (explicaciones necesarias)

La Libertad Financiera no está relacionada de manera directa a la riqueza, abundancia o prosperidad. En ello existe una interpretación equivocada. En realidad, cuando el individuo alcanza Libertad Financiera tiene mucha probabilidad de lograr riqueza económica, “abundancia monetaria” y prosperidad, pero eso es consecuencia del comportamiento de una serie más grande de variables y no únicamente de la Libertad Financiera.

(Extracto del Programa de Asesoramiento sobre la Psicología del Dinero de Carlos Nava Condarco)

La Libertad Financiera está relacionada a la capacidad del individuo para administrar de manera efectiva y eficiente el dinero.

En ése sentido, es una consecuencia del desarrollo de Inteligencia Financiera.

Goza de concreta Libertad Financiera aquella persona para la cual el dinero no constituye un problema fundamental en su vida. No necesariamente porque abunde. Más bien porque no es una variable que afecte de manera trascendental los planes y proyectos relacionados a la vida que quiere tener.

Existirán personas cuyos objetivos en la vida, o la forma de encararla con satisfacción, no demanden importantes cantidades de dinero. Y existirán quienes piensen lo contrario. En ambos casos, en tanto el dinero no constituya el factor restrictivo fundamental, se ha conseguido Libertad Financiera.

La inteligencia, y la consecuente Libertad Financiera, se han convertido en temas de importante consideración. No necesariamente porque sean una preocupación nueva, más bien porque la dinámica de vida moderna los convierte en un tópico más sensible que hace 30 o 50 años.

La Libertad Financiera ha sido considerada históricamente como un “arte” o conocimiento dominado por pocos. Así lo entiende la cultura popular. Al punto que la asocia frecuentemente con factores tan diversos y extraños como la raza, geografía, clima, religión o incluso los signos del zodiaco.

Y en realidad el entendimiento de la Libertad Financiera es un asunto bastante simple. Si bien su práctica, como muchas otras cosas en la vida, no lo sea.

La Libertad Financiera es una consecuencia de entender la eficacia y la eficiencia en el manejo del dinero.

La eficacia está asociada a la GENERACIÓN de dinero y la eficiencia a la ADMINISTRACIÓN del mismo.

EFICACIA. La forma de generar dinero para alcanzar Libertad Financiera.-

Para desarrollar Inteligencia Financiera hacen falta ciertos conocimientos y actitudes.

Habilidades, destrezas, aptitudes, experiencia, etc., son determinantes como elementos que CALIFICAN el grado de inteligencia o Libertad Financiera, pero NO sustituyen al conocimiento y las actitudes.

CONOCER lo que significa Libertad Financiera es lo primero y fundamental. Y para ello no hacen falta atributos especiales.

¿Qué conocimientos adicionales son necesarios?

Primero:

El dinero es un bien que circula libremente en el mercado. Se transfiere de unas manos a otras permanentemente y a ritmo vertiginoso.

Segundo:

El dinero llega a manos de uno como efecto de que se VENDE algo que la gente está dispuesta a pagar. En ése momento el dinero pasa de unas manos a otras.

Tercero:

No se puede VENDER nada que primero no se haya PRODUCIDO. Se trate de un bien físico o no.

Cuarto:

Si no se consideran peculiares excepciones (azar, regalos o algo parecido), todo PRODUCTO constituye el resultado de un proceso, es decir de cierta capacidad para producirlo.

El conocimiento esencial sobre el dinero se resume así:

Es preciso poseer determinada capacidad de producción para obtener un producto que, al ser vendido, permita que el dinero fluya de unas manos a otras.

El FOCO de atención no debe ser el dinero sino la CAPACIDAD DE PRODUCCION. No existirá dinero sin la capacidad de producir algo que pueda ser vendido en el mercado por determinado valor.

Sólo existe un factor que puede ser considerado del mismo valor que la capacidad de producción: la posibilidad de VENDER aquello que se produce. Ello obedece a una razón obvia. Si algo no se VENDE no se realiza, por mucho que sea un gran producto.

El factor de la venta juega también un papel importante al determinar el producto que vaya a desarrollarse. Puesto que no se producirá nada que se calcule que NO pueda venderse.

La capacidad de producción de las personas está determinada por ALGO que ellas sepan hacer. En tanto ése ALGO sea más o menos valorado en el mercado, se producirá mayor o menor movimiento de dinero.

La capacidad de producción constituye un Activo. Esto quiere decir que puede generar ingresos en todo momento.

A diferencia de lo que se cree, las personas no dependen de un empleo, un Negocio o un contrato de trabajo para generar ingresos que sostengan los gastos que demanda la vida que han escogido. Dependen de su capacidad de producción. Ésta es la que permite obtener un empleo, desarrollar un negocio o conseguir un contrato de trabajo.

Eventualmente el empleo puede concluir o el negocio fracasar. Pero la capacidad de producción permanece incólume, y de ésa manera proporciona la oportunidad para que todo pueda iniciarse de nuevo, transformarse u optimizarse.

La Libertad Financiera se alcanza consolidando la capacidad de producción. Esta constituye la inversión y el trabajo fundamental del individuo a lo largo de su vida.

Existen, por supuesto, muchas maneras de construir la capacidad de producción y entender la forma de desarrollarla.

Generalmente ésta se va formando desde el hogar. Y son los padres quienes toman responsabilidad inicial para hacerlo. En términos de su mejor juicio y capacidad, ellos definen los primeros ambientes escolares, las relaciones sociales tempranas y las orientaciones sobre la vida y la forma de encararla. Este primer trabajo en la construcción de la capacidad de producción, tiene importancia fundamental en la vida de las personas.

De forma natural, los padres transmiten sistemas de valores y creencias que han orientado sus vidas. Toman cuidado de evitar contratiempos y pesares que les han acontecido, y tratan que las cosas resulten para los hijos mejor de lo que fueron para ellos.

Este primer “trabajo” para el desarrollo de la capacidad de producción no necesariamente es óptimo, y amerita que cada persona lo someta a profunda, objetiva y honesta evaluación cuando tenga la racionalidad para hacerlo. La capacidad de producción debe fundamentarse en ciertos parámetros que no siempre son de conocimiento de los padres:

1.- Para alcanzar Libertad Financiera la capacidad de producción tiene que DISTINGUIRSE en el mercado.

Si no tiene un valor distintivo, resulta difícil obtener con ella lo que se espera o necesita.

2.- La forma más apropiada para desarrollar una capacidad de producción “distinguida” es fundamentarse en dones, inclinaciones, habilidades y potencialidades que sean diferentes a los de otras personas.

TODAS las personas tienen dones distintivos. Muchas veces se ignoran estas disposiciones naturales o se las considera irrelevantes, sin embargo constituyen el fundamento sobre el que debe desarrollarse la capacidad de producción.

3.- Existen muchas razones por las cuales la capacidad de producción debe echar raíz sobre dones o talentos naturales:

a) Partiendo de dones y talentos naturales es más sencillo llegar a la experticia.

b) Todo aquello que se hace BIEN, o en todo caso mejor que otros, produce satisfacción mayor y contentamiento.

c) El contentamiento es la ruta más corta a la satisfacción.

d) La satisfacción por aquello que se hace constituye energía grande para el esfuerzo continuo, la perseverancia, superación de obstáculos, optimización y tránsito cómodo por las rutas que llevan a la excelencia.

e) La energía permite que se haga el viaje por la vida completando etapas sin detenerse. Superando a muchos que sólo alcanzan resultados parciales. Esta energía distingue a una persona en los caminos de la vida que siempre demandan resistencia más que celeridad.

4.- Para sustento apropiado de la capacidad de producción debe existir el mayor relacionamiento social posible, y el más homogéneo.

Es indispensable que las personas construyan, desde temprano, una sólida red de relaciones personales. A temprana edad, cuando la responsabilidad recae en los padres, es posible que esto no se haga de manera apropiada.

5.- Existen conocimientos “funcionales” indispensables que deben poseerse en la vida moderna, y posiblemente no sean considerados en la educación del hogar.

La capacidad de producción más distinguida no alcanzará los derroteros de la Libertad Financiera sin ciertos conocimientos y habilidades. El dominio de un idioma de uso universal (el inglés seguramente), el uso discrecional de dispositivos electrónicos, comunicación interpersonal, cultura general, hábito de lectura, disposición para investigar, etc.

Una vez que la persona tiene capacidad de hacer uso pleno de sus facultades racionales, debe efectuar una evaluación de todos estos elementos y establecer un CORTE respecto a la formación que ha recibido en el hogar. Ninguno de los parámetros que precisa una buena capacidad de producción es difícil de obtener o es inalcanzable.

Warren Buffet, el inversionista norteamericano, sostiene una teoría que en este punto es apropiado tocar.

Él asegura que en el mundo existe una suerte de “lotería del vientre”que determina las condiciones de “partida” de las personas en su viaje por la vida. Buffet es consciente que si hubiera nacido en una familia del centro de África su destino hubiera sido diferente. Este es un elemento para considerar en lo que significa el desarrollo de la capacidad de producción. La “lotería del vientre” define, evidentemente, condiciones en las personas. Pero en todo caso no anula las posibilidades de construir la capacidad de producción. En el peor de los casos la limita y hace que el proceso sea más dificultoso y lento.

Existirán personas que tengan mayor facilidad para desarrollar una capacidad de producción de alta calidad en breve tiempo. Y otras tendrán que invertir más esfuerzo. Lo importante es entender, asumir y encarar el proceso. Porque así se genera una energía que se hace autosostenible en el tiempo.

Tómese el ejemplo de una persona que como efecto de la “lotería del vientre” no tuviera las mejores condiciones de partida, pero finalmente hubiera cumplido de acuerdo a sus posibilidades disponibles. Habiendo superado esa etapa, el producto de los primeros esfuerzos puede ser reinvertido para lograr consolidación y crecimiento. Así, en algún momento, se “trascienden” las condiciones iniciales y se establece una capacidad de producción competitiva.

En este punto es importante destacar la lógica de la INVERSION en lo que significa la capacidad de producción.

Si el individuo no tiene claro desde el inicio, que para el desarrollo de su capacidad de producción es necesario INVERTIR, entonces alcanzará niveles mediocres y poca distinción en el mercado.

En la capacidad de producción se invierte toda la vida aquello que se tiene a disposición: tiempo, dinero, esfuerzo. Sólo con un enfático y permanente esfuerzo de inversión se consigue que la capacidad de producción sea un activo sólido y otorgue Libertad Financiera.

La gente que no tiene conocimiento preciso de la lógica que existe tras la Libertad Financiera, invierte de forma “ortodoxa” en su capacidad de producción. A la educación recibida en el hogar suma educación escolar, eventualmente universitaria y poco más. Estas personas asumen que la educación personal constituye un ciclo que debe cumplirse en determinada etapa de la vida y punto final. Esto construye, por supuesto, una capacidad de producción limitada que va deteriorándose con el tiempo.

Por otra parte, este mismo grupo asume que la “educación” referente a su capacidad de producción es principalmente “técnica”, y por ello vinculada a ciertas etapas de la vida: la escolar y universitaria. Esto es un error. La capacidad de producción no sólo involucra aspectos “técnicos”, más bien una educación integral. Conocimiento de sí mismo, de la naturaleza humana, las dinámicas que mueven el mundo, y habilidades “periféricas” (escribir bien, hablar correctamente, relacionarse ventajosamente con las personas, etc.).

Las personas que orientan su vida para alcanzar Libertad Financiera, aprenden ALGO toda la vida. No escatiman tiempo ni esfuerzo en su continua educación y en los más diversos aspectos.

Educación es una cosa y experiencia otra. Ésta última es el proceso de acumular conocimientos a lo largo del tiempo, nadie la gana “en el laboratorio o el aula”. Es una función del tiempo y de las cosas que les van sucediendo a las personas en su camino por la vida y, por supuesto, en el ejercicio de su capacidad de producción. La experiencia enriquece la capacidad de producción, pero no sustituye a la educación. La pimera se da “de todas maneras”  (aunque pesa mucho la forma en la que se la aproveche), pero la educación debe propiciarse y estimularse.

Tampoco debe confundirse educación con capacitación o entrenamiento. Capacitación es la forma de “profundizar y ampliar” los conocimientos, habilidades o destrezas que se tienen. Es una mecánica de “agregación”, suma algo a lo que existe previamente. Un ingeniero puede capacitarse en sus habilidades técnicas o sus conocimientos funcionales. Pero esto parte de un nivel de conocimientos y destrezas previamente adquirido. El entrenamiento es práctica, hábito, disciplina, perfeccionamiento. Parte de conocimientos y habilidades establecidas, trabaja con ellas y sobre ellas.

La educación forma, nutre, aporta, amplía, siembra, establece, construye. La educación es integral.

Tiene una consideración holística de los factores y variables que definen la formación de un individuo. A nadie se capacita o entrena en el hogar o en la educación escolar y universitaria, allá se educa, se forma.

La persona interesada en mantener su capacidad de producción vigente, competitiva y en constante valoración, nunca deja de educarse. Y por supuesto, capacitarse y entrenarse, pero en ése orden.

Si se efectúa una evaluación honesta, invertir en educación continua no cuesta nada. Y sin embargo proporciona un elemento fundamental para alcanzar Libertad Financiera y distinción competitiva en el mercado.

El motivo por el que las personas no hacen esto de forma metódica es porque caen en el error de considerar que es el empleo, un Negocio, un contrato o cliente quien determina sus ingresos. Le dedican todo el tiempo y esfuerzo a ellos, mermando capacidad y energía para educarse de forma continua.

Si entendieran que el empleo, el Negocio y todo lo demás, es una consecuencia de la capacidad de producción, la orientación sería distinta. Y la Libertad Financiera se alcanzaría más rápido.

El segundo grupo de elementos de importancia en la EFICACIA para obtener dinero está relacionado a la ACTITUD.

La capacidad de producción es un tema de conocimiento, educación, desarrollo de dones y talentos. Pero la posibilidad de “transar” todo esto en el mercado depende de la capacidad de VENDERLA a quienes quieran y puedan pagar su valor.

Y en el proceso de venta predominan actitudes antes que habilidades.

La actitud más importante proviene de entender el valor de la capacidad de producción propia. Si uno mismo no está consciente del valor que tiene aquello que sabe hacer, nadie más tiene porqué asignar ése valor en justa medida.

La persona que conoce los caminos que conducen a la Libertad Financiera NUNCA delega o transfiere a otros la asignación del valor que tiene. Es él quien lo determina, administra y protege. Este es un asunto de carácter. De actitud coherente con uno mismo, con los objetivos y la identidad profesional.

Es cierto que la determinación del valor debe ser un ejercicio objetivo y honesto para que no constituya experiencia  fugaz en el mercado, pero todo lo demás es cuestión de carácter.

Cuando el empleo no responde a las expectativas integrales del valor asignado al “producto” que vende, el profesional que entiende de Libertad Financiera RENUNCIA.

Cuando las condiciones del contrato de trabajo o de servicios no se ajustan a los parámetros, no lo toma. Por otra parte, entiende perfectamente que un emprendimiento, por muy propio que sea, es un vehículo para generar ingresos y no un patrón o extensión de sí mismo.

Todos estos conceptos son muy importantes para la Libertad Financiera.

Si no se prescinde de un empleo que no cubre las expectativas integrales de valor, se pierde libertad. Y la dependencia pasa de la capacidad de producción al empleo y al empleador. Si no existe una separación clara entre el Negocio propio y uno mismo, también se pierde libertad. Y la dependencia sale de la cobertura de la capacidad de producción hacia el Negocio.

El problema con esto es que un día el empleo puede terminar o el Negocio fracasar. Y si hay dependencia de ellos, asimismo la persona fracasa.

Algo similar pasa con el dinero acumulado o el capital involucrado en algún emprendimiento. Si la persona hace gravitar su Libertad Financiera alrededor de eso, puede perderla al mismo tiempo que, eventualmente, pierda ése dinero.

Por todo esto, es fundamental el celo respecto al valor asignado a la capacidad de producción. Ésta garantiza finalmente Libertad Financiera. Y este celo debe manifestarse en una actitud coherente el momento de “venderla o transarla” en el mercado. Con terceras personas o con uno mismo, dependiendo del caso.

Al margen de ésta actitud básica de reconocimiento del valor propio, existen otras necesarias para hacer efectiva la venta de la capacidad de producción:

1.- Entender que esto se trata de un NEGOCIO y de nada personal.

Que uno está vendiéndose a sí mismo como si vendiera cualquier otro producto. No pueden existir temores o inhibiciones. El rechazo es un aspecto ineludible de la dinámica y no se pueden condicionar las actitudes de venta por efecto de él. Existe una obligación ética y moral con uno mismo para vender la capacidad de producción propia en el valor que tiene. Ello es fundamental para la Libertad Financiera. Después de innumerables rechazos llega la aceptación, y esto es todo lo que se necesita.

2.- Tener un Ego autosuficiente.

Uno depende de sí mismo y no de la buena voluntad de los demás o de las condiciones que interponga alguna coyuntura. Se debe estar seguro que la capacidad de producción propia tiene posibilidad de trascender las circunstancias que imperen en el camino, favorables o desfavorables. Por esto debe existir una inversión permanente en su cuidado, actualización y desarrollo.

3.- Hay que tomar en serio las obligaciones y el trabajo. Pero no hay que tomarse muy en serio uno mismo.

Es la capacidad de producción lo que está transándose en el mercado, no la persona detrás de ella. Si bien es cierto que son dos dimensiones del mismo individuo e interactúan íntimamente, también pueden protegerse recíprocamente. La dimensión personal puede soportar y “cuidar” la profesional, y viceversa, dependiendo de las situaciones que se presenten. La dimensión profesional debe impedir que muchas cosas lleguen hasta la persona, y ésta debe darle siempre el matiz humano a aquella.

4.- Paciencia y perseverancia son las dos cualidades más importantes de la actitud profesional para transar la capacidad de producción en el mercado.

La perseverancia es hija de la paciencia, y tiene poder como pocas cosas. Casi nada se encuentra fuera del alcance para una persona que persevera en el camino correcto. Y la paciencia es uno de los valores humanos más importantes. La mejor definición que existe de paciencia es “tranquilidad para esperar”. Sin embargo, ¿hay algo más difícil que eso? Una cosa es por supuesto, esperar, pero otra diferente es hacerlo con tranquilidad. Esto último es solo posible en la serenidad de espíritu que otorga la fe, la seguridad de estar en lo correcto, la confianza de saber lo que se está haciendo y el sosiego que otorga un sano control de las emociones.

EFICIENCIA. La forma de administrar el dinero para la Libertad Financiera.-

Al margen de la indispensable capacidad para generar dinero (eficacia), la Libertad Financiera precisa que existan destrezas básicas para ADMINISTRARLO. Sin ellas la producción de dinero se convierte en un circuito que no tiene fin favorable.

Estas son algunas reglas fundamentales para ser eficiente en la administración del dinero:

1.- Nunca gastar el dinero que se considere Capital para la generación de más dinero.

Las cuentas deben ser manejadas de manera independiente. Si bien la fuente de ambos ingresos lo constituye la capacidad de producción, cuando las cosas han funcionado bien es importante conservar dinero que pueda trabajar “independientemente”. Este dinero es el Capital. Lo que produzca el Capital debe ser destinado a gastos. Si eventualmente el dinero del Capital no está produciendo ingresos que puedan destinarse de forma sostenida a los gastos, entonces la capacidad de producción debe activarse para suplir esta falta y de ésa manera conservar intacto el Capital.

Es importante entender que la construcción de Capital no es fácil y toma tiempo. Por lo tanto no es medida juiciosa, en términos de Libertad Financiera, destinarlo para el gasto.

2.- El dinero de Capital debe estar siempre en movimiento. Debe activarse.

Es decir, debe destinarse a la consecución de mayor dinero. Ello involucra, por supuesto, riesgo, pero éste debe afrontarse y gestionarse. NO existe Libertad Financiera si el dinero no es invertido para que genere más dinero. Y de ésa forma, en algún momento, la capacidad de producción se vea sometida a menor “presión”.

Los mecanismos que existen para optimizar el uso del Capital y minimizar los riesgos son muchos. Y su aplicación depende de las particularidades de cada caso y de cada quién. NO hay recetas para esto. El único consejo que vale la pena seguir es el siguiente:

Las inversiones destinadas a generar más dinero deben hacerse, preferentemente, bajo la cobertura de los conocimientos y habilidades definidas por la capacidad de producción. No es aconsejable que las personas efectúen inversiones en algo que no conocen bien. A no ser que ello esté signado por una incuestionable oportunidad y claro apoyo externo.

3.- Los gastos no deben exceder nunca los ingresos.

Ésta parece una afirmación muy simple, pero en ello radica, como en otros aspectos similares, su enorme poder. En tanto NUNCA se gaste más de lo que se genera, la estabilidad financiera contribuye a la Libertad.

4.- Toda deuda debe ser generada con el propósito de ACTIVAR el dinero recibido.

De no mediar situaciones de emergencia, las deudas no deben destinarse a solventar gastos corrientes.

5.- En la medida de lo posible, toda situación de emergencia financiera debe ser resuelta por medio de la capacidad de producción y no por el Capital acumulado o la deuda.

Si por algún motivo la capacidad de producción resulta insuficiente o no puede ser utilizada, la situación debe resolverse acudiendo primero a la deuda y en última instancia al Capital. En estos casos es además recomendable que la deuda esté amparada en relación equitativa con el Capital disponible.

En todo caso, la primera medida que debe adoptarse para enfrentar situaciones financieras inesperadas o de emergencia, es la reducción de gastos.

Las personas coherentes con las premisas de Libertad Financiera, NUNCA enfrentan las coyunturas desfavorables con desesperanza.

Estas situaciones son tan naturales como las favorables y deben enfrentarse con el mismo ánimo. Este es otro “tesoro” que la vida oculta a la mayoría de las personas.

Quién entiende y enfrenta situaciones desfavorables con el mismo ánimo que las  favorables, termina por superarlas y adquiere conocimientos invaluables y fortaleza. En la vida de las personas propositivas y de acción se pierde  muchas veces más de las que se gana. Ésta es la regla natural. La Libertad Financiera exige que se entienda perfectamente la premisa: “En la vida solo gana aquél que ha perdido y solo pierde aquél que quiere ganar”.

6.- El concepto del AHORRO debe ser entendido como mecanismo para nutrir el Capital y no dirigido a “castigar” los gastos más allá de lo recomendable.

NO se alcanza fortuna ni Libertad Financiera basándose exclusivamente en ahorros inflexibles.

La capacidad de producción es como el grifo de agua en una casa. Aquí nadie toma la decisión de acumular agua en reservorios adicionales si para ello no existe algún propósito específico. Lo mismo aplica para el ahorro. Si no existe un objetivo específico, el ahorro carece de sentido cuando está plenamente activada la provisión. Decisiones mal concebidas sobre el ahorro pueden llegar a afectar la capacidad de producción, de la misma manera que en una casa llena de reservorios de agua puede alterarse el uso natural de la conexión.

El ahorro es recomendable para apuntalar el Capital cuando éste tiene objetivos específicos. De otra manera sólo termina por afectar la calidad de vida y “depreciar” la capacidad de producción activa.

Cuando el ahorro concluye por ser solo una cuenta en el Banco, propende a convertirse en una “garantía ilusoria”.

De la misma forma que un empleo o un Negocio. Sin embargo cuando el ahorro está “activo” contribuye concretamente para las disposiciones de Libertad Financiera.

Es materia de otro análisis la evaluación de opciones de inversión y cálculo de riesgos. Ellos deben hacerse, por supuesto, con todo cuidado y apoyo. Pero en esto no se afectan las premisas que rigen la existencia de la capacidad de producción y la consecuente Libertad Financiera.

Extracto del Programa de Asesoramiento sobre la Psicología del Dinero de Carlos Nava Condarco. Si desea más información al respecto tome contacto con el autor: [email protected]; [email protected])

Twitter: @NavaCondarco

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