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Pequeños cambios que harán una gran diferencia en su vida

Los pequeños cambios son los que harán diferencia en su vida. Los detalles definen lo grandioso. La existencia está hecha de pequeñas cosas, como de átomos el universo, y en la atención a ellas existe la posibilidad de cambiar lo que fuese necesario, y alcanzar la calidad de vida que se merece.

Revise y medite en estos 7 pequeños cambios que puede hacer en su vida a partir de éste mismo momento. Ninguno de ellos es particularmente complejo, pero todos tienen el potencial de cambiar su destino.

1.- Otorgue a su mente la importancia que tiene.-

En la lengua inglesa existe una afirmación llena de sentido y eufonía: “mind your mind”.

La mente importa. Los pensamientos determinan las emociones y la forma en la que sienten las personas. Hay una relación directa. Si se camina por la vida creyendo que sentimientos y emociones tienen otro origen que los pensamientos, sólo se está condenado a sufrir.

Los pensamientos definen la manera en que las personas sienten y conducen sus acciones.

Es imposible tener confianza y seguridad propia si los pensamientos están llenos de dudas y juicio. Lleva tiempo reprogramar la forma de pensar, pero tener autoconciencia de esto es el primer paso, y el fundamental.

Sea más consciente de sus pensamientos. Pregúntese: ¿Qué tengo en mente ahora y por qué? ¿Me están ayudando esos pensamientos?

Cuando sea necesario active una pausa para evaluarlos y reiniciarlos. Esto puede ayudar a ser más propositivo y honesto con sus propios intereses. Porque finalmente de eso se trata todo: de maximizar los intereses propios. Y la mente, la misma en que se deposita la confianza principal, puede ser el adversario más importante.

2.- Separe la manera en que se siente de aquello que hace.-

Es importante invertir tiempo en determinar cómo se siente. El hecho de otorgar importancia a la mente no es condicionamiento para que se ignore el sentir.

Sin embargo hay que SEPARAR ésos sentimientos de las acciones que se llevarán a cabo. Los actos forman parte de una decisión distinta. No existe motivo para que estén vinculados a las emociones vigentes.

Esto no es, obviamente, algo sencillo de hacer. Pero es posible, y constituye factor fundamental para la calidad de vida. Muchas personas creen que las acciones que toman responden al estado de ánimo que tienen en un momento en particular. Pero no tiene porqué ser así. Las decisiones para actuar tienen un camino distinto al estado emocional, y de cada quién depende hacer prevalecer la diferencia o ignorarla.

3.- Deje de compararse con los demás.-

Siempre habrá alguna persona más “exitosa”, incluso en los parámetros que usted establezca para medir el éxito. Y también estarán los que se encuentren en situaciones menos favorables. El juego de las comparaciones no solo constituye tiempo perdido, también puede ser peligroso.

Si la “comparación” es favorable conduce, muchas veces, a vanagloria y confianza desmedida. Evita el sano ejercicio de la mejora continua y el desarrollo personal. Por otra parte, si la comparación se remite a los que eventualmente “lo hacen mejor”, puede provocar frustración y pérdida de confianza.

La forma razonable de medir el éxito es tener una vara interna que se fundamente en aquello que más importa a cada quién. Una vara que tome referencia de un punto de partida y evalúe el progreso que se logra. Una medida personal y única.

Cada quién debe encontrar el significado de sus propios esfuerzos. Esa es una forma poderosa de superar el afán de compararse y sustituirlo con un enfoque en el impacto y contribución de los logros para uno mismo.

¡Déje de compararse con los demás! Éste es uno de los pequeños cambios  que hará gran diferencia en su vida.

4.- Proteja celosamente un tiempo íntimo al inicio de cada día.-

El tiempo es el mayor activo del ser humano. Si se lo usa de forma inteligente proporciona la mejor oportunidad de vivir bien, exactamente cómo uno quiere. La manera de gestionar el tiempo al inicio del día determina el resto de la jornada.

Es importante encontrar unos minutos para pensar cómo se quiere pasar el resto del día. En términos del uso del tiempo y también en los pensamientos que regirán las acciones. Cada persona debe aplicar el método que mejor le rinda, aunque la oración, la meditación, el ejercicio y un poco de tiempo tranquilo para pensar, son los elementos que más impacto generan. Condicionan el día y como efecto de ello la semana, el mes, el año y toda la vida.

Construya un espacio tranquilo para ejercitar esta pausa y visualizar su día. Sea celoso con el empeño. Convierta la actividad en uno de sus principales hábitos. No deje que nada ocupe este espacio, ni siquiera aquello que considera más preciado, pues precisamente de la capacidad que tenga de construir la vida deseada, dependerá lo que entregue a los demás.

5.- Haga algo nuevo cada semana.-

Hay diferencia entre hábitos y rutinas. Estas últimas no son buenas. Impiden que se extraiga lo mejor de la existencia. Condicionan el desenvolvimiento cotidiano y lo sitúan en zonas conocidas y confortables.

Un hábito saludable debiera ser, precisamente, evitar las rutinas. Y esto se consigue haciendo cosas nuevas con regularidad.

No importa qué cosa nueva se practique, qué tanto uso o funcionalidad pueda tener. La importancia se encuentra en ampliar las fronteras de los procesos mentales rutinarios y descubrir a donde conducen las nuevas experiencias. Expandir el pensamiento y  las sensaciones allegadas nunca es tarea que pague poco, siempre conduce a la construcción de fortalezas y dominio de nuevas cosas.

¡Sea un poco más impredecible, desordenado, caótico, curioso!

Son pequeñas cosas, pero harán una gran diferencia en su vida.

6.- Escuche siempre, incluso cuando quiera hablar.-

Escuchar es la herramienta más poderosa de aprendizaje, y la mejor para la construcción de relaciones sociales sanas y productivas. Éste es uno de los pequeños cambios que harán enorme diferencia en su vida.

Curiosamente, es también uno de los actos más castigados por la dinámica que ha tomado el mundo, cada vez más acelerado por tecnologías que han hecho accesibles muchas cosas pero no el contacto humano.

¡Haga preguntas y escuche con atención las respuestas!

No piense en las próximas cosas que va a decir incluso cuando no ha terminado de formular las preguntas. Ése es un hábito que implícitamente ignora la existencia y el valor de los demás. Es una práctica egocéntrica que solo justifica el criterio propio y lleva a la pobreza en el conocimiento integral.

Existe un maestro en todas las personas y circunstancias. Siempre hay algo por aprender. Y aquellos que entienden esta dinámica poderosa y gratuita, destacan fácilmente entre los demás.

Escuchar no es solo una muestra de respeto, una señal de cariño y consideración por el valor de los demás, es el aglutinante más importante del tejido social e instrumento poderoso de aprendizaje.

¡Escuche!, oyendo sinceramente a los demás es probable que finalmente se oiga a sí mismo.

7.- Dé dura batalla a ésa adicción de estar en lo correcto siempre.-

El deseo de tener siempre la razón puede eclipsar incluso la relación más fuerte. Tener la razón a toda costa puede satisfacer una necesidad interna pero casi siempre a expensas de alguien más o de otras cosas.

Es bueno pensar en lo siguiente: ¿hay solo una respuesta para las situaciones que presenta la vida? ¿Se tiene que estar de acuerdo siempre? ¿Hay nueva información que no se considera?

Mantenga su punto de vista, exprese sus valores y causas importantes, ¡no hay problema con eso! Pero si su deseo de tener razón supera la importancia del tema o la relación, un cambio podría ser bueno. No hay beneficio en “ganar una batalla pero perder la guerra”.

Estos pequeños cambios harán diferencia en su vida. Realizados de manera constante a lo largo del tiempo, pueden tener mucho impacto. Todas son acciones que se pueden adoptar a partir de hoy mismo, sin dilación ni excusas.

Twitter: @NavaCondarco

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