¿Profesional especialista o generalista? ¿Qué es mejor?

Especialista es alguien que tiene bastante desarrollado el “conocimiento vertical” en algún tema en particular. Las sociedades de hoy efectúan una apología poco sutil de este tipo de conocimiento y sus exponentes. Ser especialista se considera casi un requisito para el buen desempeño profesional.

A medida que se expanden las fronteras del conocimiento, se podría considerar una consecuencia natural que las personas se interioricen de una parte de él con mayor profundidad. Así se optimizan, teóricamente, esfuerzos y resultados. Parece lógico dedicarse a conocer “mucho de poco” en lugar de “un poco de todo”. Lo primero se percibe “más eficiente” que lo segundo.

Pero por natural y lógico que parezca, éste no es el mejor camino para construir una carrera profesional. Mucho menos en el mundo de los negocios y en el caso del administrador, el gerente, el Strategos o el líder.

La razón es sencilla. Del “conocimiento vertical” difícilmente puede transitarse al “conocimiento horizontal”. Y éste es indispensable para comprender las relaciones causales que dinamizan los sistemas.

Curiosamente, mientras más eficiente es un profesional especialista más difícil es que pueda contextualizar sus conocimientos, al menos con objetividad. Esto genera otra particularidad en él: su carácter dependiente, pues precisa del concurso de otros para completar su tarea.

Existen diferencias entre “completar y complementar”. Al poseer una capacidad particular, el especialista necesita COMPLETAR el alcance de su trabajo con la participación de otros. El complemento puede existir en el marco de la propia especialidad, pero fuera de ella todo conduce a la necesidad de completar.

Tampoco es cierto que el profesional especialista se encuentre más cerca del conocimiento práctico, puesto que en los hechos no existe ningún conocimiento que carezca de ésa cualidad. Ahora bien, si por práctico debe entenderse la “funcionalidad” del conocimiento especializado, posiblemente exista algo más sólido.

Porque efectivamente el “conocimiento vertical”, o especializado, es funcional para el entendimiento y acción en determinadas cuestiones. Pero cuando se remite sólo a esto, sigue siendo carente.

El profesional especialista virtuoso siempre emerge de un sólido “conocimiento horizontal”. Es un  profesional que como EFECTO de su saber general, decide profundizar algún entendimiento particular. Es el “conocimiento horizontal” el que brinda soporte y fundamento para la especialización.

Los conceptos, teorías y pensamientos que son orígen del conocimiento, tienen naturaleza “horizontal”. Siempre se desarrollan en una lógica deductiva y se inclinan a la comprensión del sistema mayor.

Por su propio alcance, los conceptos y teorías no pueden ser producto del saber especializado. Son más bien los que le dan curso una vez que se han fundamentado holísticamente. No por nada la Filosofía es considerada la “madre de todas las ciencias”, y su estructura de conocimientos es completamente horizontal.

Conocer un poco de todo es finalmente más práctico y útil que “conocer mucho de poco”. Porque lo primero puede conducir a lo segundo, en tanto que lo inverso no es sencillo. El “conocimiento horizontal” se complementa con el saber especializado y se nutre de él para enriquecerse.

“El gran secreto de la vida es interesarse profundamente en una sola cosa e interesarse mucho en mil más” (Hugh Walpole)

En el caso de los negocios, el “conocimiento horizontal” está gobernado por las disciplinas que estudian las mecánicas de gobierno, especialmente la Administración y la Estrategia.

De ellas emerge la sapiencia para gestionar las organizaciones productivas. Ninguna es una especialidad. Por el contrario, son conocimientos con alto sesgo generalista. Pero por lo mismo permiten que desde ellas pueda desarrollarse cualquier conocimiento particular.

La Administración es una ciencia sincrética que se fundamenta en cuatro ciencias de “conocimiento horizontal”. El derecho y la psicología social como elementos estructurales; y la economía y politología como elementos funcionales.

En sí misma, la Administración valida la hipótesis del valor que tiene el “conocimiento horizontal”. Porque en mucho le aprovecharía a un administrador el estudio de Derecho, Psicología Social, Economía o Politología. Y en el proceso no se vuelve un especialista, más bien se está “generalizando” para aumentar sus competencias.

Lo mismo pasa con la Estrategia, que se fundamenta gnoseológicamente en los Principios Estratégicos: sabiduría milenaria emergente de las experiencias del hombre en su relación con los conflictos.

La Estrategia no es una especialidad. Se puede afirmar que alguien es mejor o peor Strategos que otro, pero la existencia de un “especialista” es poco probable.

De la Administración y la Estrategia pueden SURGIR especialidades y especialistas. ¡Seguro! Y en cantidades apreciables. Porque el vector horizontal del conocimiento es vasto. Pero cualquier especialidad es un vástago del conocimiento madre. Pierde sentido y valor si no se afinca en éste.

Las Finanzas o el Mercadeo, por ejemplo, son especialidades que emergen de la Administración. En ningún caso la sustituyen o tienen sentido y eficiencia fuera de ella. Con referencia al conocimiento madre, son “técnicas” en las que cabe especializarse. Pero si esto último se hace sin respeto de las proporciones, la especialidad se vuelve vana. O en el mejor de los casos completamente dependiente de la visión general.

En el caso de la Estrategia, la Planificación, Logística, Inteligencia, Recursos Humanos, etc., son especialidades en cuyo conocimiento se puede profundizar. Pero igualmente quedan huérfanas o dependientes sin el conocimiento de base.

La dinámica económica y social moderna está colocando las cosas en un punto peligroso al enfatizar la necesidad de especialistas como requisito de productividad y competitividad.

Esto puede trascender, progresivamente, todos los estratos de educación, y conducir a un estado general de “pereza intelectual” respecto a conceptos, teorías, doctrinas, pensamientos generales, ciencias, etc.

La educación de los niños en el hogar no yerra si se orienta primero a una sólida cultura general y luego hacia algo en particular. La formación escolar en humanidades es garantía sólida de desarrollo integral, y supera cualitativamente, cualquier educación especializada desde edades tempranas.

La enseñanza universitaria dirigida al “conocimiento horizontal” cumple perfectamente con las necesidades de un mundo cada vez más complejo y de difícil comprensión. Y el profesional “generalista” tiene mayor capacidad de abordar la solución de problemas o eventos diversos. Porque entre otras cosas, puede determinar en cualquier momento la necesidad de recurrir al especialista.

Finalmente no existe mejor especialista que el profesional generalista que ha decidido profundizar sus conocimientos en algo en particular.

Toda esta situación tiene aspectos muy singulares en el mundo de los negocios. Porque allí todo problema o defecto ajeno puede aprovecharse como ventaja competitiva.

Una Organización basada en cuadros humanos sesgados hacia la especialización, puede ser presa fácil de otra que tenga sólida su gestión general, su Estrategia de ventas, su visión de las cosas.

¿Y cómo se diferencia una Organización de especialistas de una que se orienta a las capacidades del conocimiento horizontal? Es fácil, basta responder lo siguiente:

  • ¿Qué Organización entiende que está fundamentada en un NEGOCIO y sabe cual es?
  • ¿Entiende la Organización cuáles son las únicas funciones del NEGOCIO y ordena su operación general alrededor de ellas?
  • ¿Qué Organización asume el Marketing como técnica de apoyo a las VENTAS y no un sustituto de ellas?
  • ¿Cual comprende que la Estrategia gobierna las ventas y éstas perfeccionan el Negocio?
  • ¿Qué Organización entiende que la Estrategia está virginalmente reservada para el gobierno de las ventas. Y que no existen cosas tales como Estrategia de Finanzas, de Mercadeo, de Recursos Humanos, etc.?
  • ¿Cual confunde Planificación Estratégica con Estrategia?

Esto para enfatizar en lo poco.

Porque el repertorio del profesional especialista en los negocios ha creado una subcultura de Fashionwords que ya tiene vida propia. No son pocos quienes creen transitar la mayor ignorancia si no saben qué significa branding, benchmarking, inbound marketing, networking, outsourcing, knowmad, outplacement, etc, etc.

Especialidades y especialistas por doquier.

En realidad no hay nada malo en ello per se. En tanto un especialista en “networking” (por ejemplo), no crea que su trabajo y conocimiento emerge de sí mismo y sustituye la gestión del Negocio o la Estrategia de ventas.

La frase pronunciada por el filósofo griego Sócrates cuando quedó sorprendido al ser llamado sabio: “solo sé que no se nada”, se acerca más a la naturaleza del “conocimiento horizontal”, al perfil del profesional generalista.

Y a estas alturas de la historia, ya todos sabemos que Sócrates fue en verdad un sabio.

Twitter: @NavaCondarco

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2 comments

  • Hola! pude leer éste artículo a través de la página “emprendices”. Quiero agradecerte por compartir tu conocimiento y experiencia. Por fin encontré una persona que piensa igual que yo respecto a la especialización profesional. Por mi parte, tengo casi 13 años de experiencia como Abogado Generalista y ello lo veo como un activo muy importante, frente a los abogados especializados. Bueno, de nuevo gracias por el aporte. Ya me suscribí a la newsletter.

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