Existe una Estrategia para vivir bien, y es muy simple…

No es un plan de vida. Tampoco son consejos que puedan ayudar. Es una Estrategia para vivir bien y superar las pruebas que se presenten. Son fundamentos simples, como todo lo que es práctico y efectivo. Eso diferencia a la Estrategia de otros sistemas de gobierno: su efectividad, su orientación a los resultados concretos, éxito o fracaso; victoria o derrota.

Si aplica estos fundamentos en su vida, no hay margen posible para fracasos, es así de simple…

1.- Manténgase alejado de la ira, porque solo terminará lastimándolo.

No resuelve nada. No construye nada. Pero puede destruirlo todo.

Ésa es la conclusión. La ira nunca aporta nada, por mucho que se la encuentre justificada en alguna circunstancia. Es la peor solución para cualquier cosa. Pensar que pueda establecer un precedente, o un argumento, es una estupidez.

Mantenerse alejado de la ira permite construir una fortuna incalculable, porque es la mejor forma que existe de evitar problemas, contratiempos y desgracias.

Los seres elementales admiten la funcionalidad de la ira, el pensador estratégico no.

2.- Si usted está en lo correcto no necesita molestarse, y si está equivocado no tiene ningún derecho de hacerlo.

La molestia no contribuye en ninguna argumentación. Incluso como estratagema puede salirse de control. Vivir bien, alcanzar resultados, dirimir conflictos o hacer prevalecer posiciones, no pasa por molestarse con los demás, pasa por conquistarlos. Eso es algo muy diferente, seguramente más complejo, pero un hermoso desafío.

Los amantes de la Estrategia transitan conquistando cosas y personas en la vida. En ése afán, el enfado es solo un lastre.

3.- Paciencia, ése es el título del juego.

Paciencia con la familia es amor.

Paciencia con los demás se llama respeto.

La paciencia con uno mismo es confianza.

Y la paciencia con la vida se llama fe.

No existe una manera de vivir bien sin amor, respeto, confianza y fe. En tanto el pensamiento convencional considera que la paciencia es una virtud que no siempre se alcanza, el pensador estratégico la entiende como un recurso que le permite cumplir cualquier propósito.

4.- No piense seriamente en el pasado, eso produce pesar. No piense mucho en el futuro, eso produce miedo. Solo se puede vivir bien en éste momento.

En el presente se encuentra la acción, todo lo demás es historia o especulación.

¿Parece un cuento viejo? Pues bien, en eso mismo hay una ventaja, porque la mayoría piensa así y elude el éxito. Donde todos piensan igual, la Estrategia encuentra una oportunidad para distinguirse. Simple.

¡La vida es ahora!, todo lo demás puede llamarse como se quiera, pero no tiene nada que ver con el hecho de vivir.

5.- Cada prueba en la vida lo hace mejor o peor persona. Cada problema lo fortalece o quiebra. La elección es sencilla: o es la víctima o escoge ser el vencedor.

No hay puntos medios. Para la Estrategia no existen victorias parciales o fracasos relativos, (y para la vida tampoco).

Vivir bien es un estado asociado al vencedor, nunca a la víctima. ¿Se puede presumir que una víctima tenga buena vida?

6.- Una vida satisfecha es mejor que una vida exitosa. Porque a veces el éxito lo miden otros, pero la satisfacción es producto de la evaluación del alma, la mente y el corazón de cada uno.

O para decirlo de otra forma: una vida exitosa es aquella que se lleva con satisfacción.

La persona satisfecha se siente completa, y puede vivir bien. No busca incansablemente algo que encuentra en falta. La búsqueda del éxito debe partir de la satisfacción, porque si no se convierte en una zanahoria atada a la frente que nunca se alcanza.

Ahora bien, la satisfacción propia nunca puede ser medida desde afuera. ¡Es ilógico! Nadie posee una vara que pueda medir a los demás. La satisfacción emerge no sobreviene. No está asociada a nada en particular, mucho menos a dinero, prestigio, reconocimiento o fama. Es, simplemente, un sentirse bien consigo mismo.

Ése es, probablemente, el desafío más importante del destino: sentirse bien consigo mismo, satisfecho con quién se es y lo que se hace. Y eso solo depende de uno mismo.

Para conseguirlo la Estrategia recomienda una “consigna de combate” muy simple: ¡hoy me siento bien porque me da la gana! ¿Parece una bobería? No lo es. Es un grito poderoso que se lanza a la vida. Un punto de partida para alcanzar lo que se desea. ¿Si no se siente bien ahora mismo, cómo espera obtener lo que busca? Si piensa que se sentirá satisfecho cuando encuentre lo pretendido, actuará como el perro que se muerde la cola o el luchador que combate con su sombra.

7.- La vida es como un cuaderno. Dos páginas ya han sido escritas por la Providencia. La primera es su nacimiento y la segunda su muerte. Las páginas centrales están vacías. Llénelas con sonrisas y amor.

Sonrisas y amor. En esto se resume el secreto de vivir bien. De esto se trata la felicidad: sentirse contento y dispuesto para los demás. Simple, nuevamente…

Puede analizar puntillosamente el valor de muchas otras cosas, pero llegará a esta conclusión más temprano que tarde: nada representa mejor la felicidad que la sonrisa producto del contento con la vida, el amor por sí mismo y los demás.

No se trata de logros, éste es el logro. No importan otros objetivos, éste es el objetivo.

El último día, cuando se escribe la página final, son las experiencias vividas por una sonrisa y las huellas del amor, lo único que tiene valor y da sentido a la despedida.

8.- La vida es bella. Un día, una hora y un minuto, no regresarán nunca más. Evite peleas y hable con cariño a todas las personas.

Mientras algunos perciben que esto es poesía, la persona con inteligencia estratégica entiende que es algo lógico y funcional. El tiempo de vida es breve, y el buen inversor sabe bien como disponerlo. La existencia es preciosa, y él sabe cómo gastar su tiempo para vivir bien.

Hay inteligencia en quién sabe cómo enfrentar peleas y problemas, pero es sabio aquél que aprendió a evitarlos y no gasta tiempo precioso en esos devaneos.

Hablar y tratar a las personas con cariño, es la mejor forma de evitar conflictos.

¡Este preciso instante que está viviendo no se repetirá jamás, vívalo con sabiduría!

9.- Nada es permanente. No se estrese demasiado. No importa qué tan mal estén las cosas en este momento, porque igualmente cambiarán.

La existencia es un curso de agua que no puede, y no debe, detenerse. Las cosas siempre tienen que fluir. Solo ése curso de agua sigue siempre sigue allí, pero no es el mismo nunca.

Estresarse con la vida es lo mismo que molestarse con el arroyo porque algún momento no cursa como se quisiera. Es una compulsión de parar el flujo porque no se ajusta a las previsiones.

Sin embargo, las aguas de la vida fluyen siempre, porque cuando quedan estancadas comienza la muerte.

La inteligencia estratégica demanda que se aprenda a vivir bien al margen de las eventualidades, o a partir de ellas, como se quiera ver. Porque son precisamente éstas eventualidades las que guardan tesoros mayores.

10.-  La vida es un eco. Lo que se envía afuera, retorna. Si se siembra, se cosecha. Si se da, se recibe. Lo que se ve en otros, existe en uno mismo. No juzgue, para no ser juzgado. Irradie y entregue amor, de esta forma su vida quedará iluminada y llena de amor.

La vida es un eco…

Existe una Estrategia para vivir bien, y es muy simple… ¡Ponerla en práctica le toca a usted!

Twitter: @NavaCondarco

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